Con mucho rostro (y cobardía)

La cobardía es asunto de los hombres,
no de los amantes.
Silvio Rodriguez
En el año 2003 se celebraron elecciones municipales en el País Vasco. Unas elecciones en las que Batasuna no pudo participar. Su negativa a condenar el terrorismo etarra (entre otras cosas) le impedía participar en el juego democrático. Esto, que de tan normal que es me preocupa explicarlo, no es así percibido por todo el mundo. Miren sino cómo gobierna Venezuela un antiguo golpista o cómo ha ganado con contundencia Hamas las elecciones en Palestina. Bueno, pues yo suponía que tanto los miembros del PP y del PSE, firmantes del famoso y moribundo (si no cadáver) “pacto por las libertades y contra el terrorismo” lo tenían claro y lo apoyaban. ¿Puede presentarse al mismo cargo electoral que tú una persona que afirma abiertamente que los intentos de la banda terrorista por matarte no son sino una “expresión de violencia” y está justificado como respuesta?

En dichas elecciones los batasunos siguieron la fórmula de votar a una papeleta “made in Mondragón” con tanta validez como el EHNA o los billetes del monopoly y nos hicieron saber a todos cuántas concejalías les habíamos arrebatado. Desde entonces se sucede el acoso en muchos municipios a los concejales “ladrones” que se sientan en “sus” sillones. Eso ha terminado por minar la resistencia de algunos. Lo siento mucho. Si son nacionalistas, ya era hora de que aprendieran lo duro que es enfrentarse a ETA a diario. Si eran “constitucionalistas” lo siento aún más.

Hoy he leído la carta de un cobarde. Un cobarde por lo que se desprende de la lectura de dicha misiva. Un ser de la nada, un individuo que asume el LTI, que repite consignas batasunas y que emperifolla mucho su negativa a asumir la concejalía ganada democráticamente. Si no puede por miedo, por la presión, que lo diga. Dispone de todo mi cariño y comprensión, faltaría más. Pero que no ensucie al que dé un paso al frente y asuma dicho puesto.

1 comentarios:

Toribio Echevarría dijo...

Nací en un pueblo donde ser socialista fue motivo de orgullo durante décadas. Conocí a socialistas que podían estar equivocados en muchas cosas pero de lo que no se podía poner en duda era su integridad y sobretodo su valor. Entiendo que para ser concejal socialista o popular en vascongadas hay que tener una pasta especial que yo no tengo, pero si tengo claro que personas como este señor tiran por la borda la labor diaria de decenas de concejales en la defensa de la libertad de todos los vascos.
Se me cae la cara de vergüenza al leer esas líneas.

Enhorabuena rojobilbao y cía por vuestro blog.