Una mala respuesta

Isacio Siguero es el presidente de los colegios médicos. Ayer contestaba así una pregunta en el diario "la razón":
-Como cristiano, ¿qué le parece la posibilidad de concebir "bebés medicamento" para salvar a un hermano?
Esperaré a que sea la Iglesia la que nos marque el camino en estas cuestiones a los médicos cristianos.
Pues muy mal señor mío. Usted como cristiano deberá dejar que sea la Iglesia la que le ilumine el camino en asuntos como la virginidad de María o en la explicación de la trinidad divina, pero usted como médico debe saber desde ya, la bondad o la maldad de algo que le atañe en su profesión tan claramente. ¿No tiene usted criterio?, es su deber como católico formarse un criterio adecuado, y no debe esperar usted a que la Iglesia le marque el camino. Si usted como médico no tiene claro el horror que supone concebir personas únicamente como suministrador de un órgano para otra persona, podrá ser un gran oftalmólogo, pero como cristiano usted no vale nada.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Que todo un médico espere la interpretación de la iglesia, supongo que también esperará la sagrada intervención de la iglesia para posicionarse en la polémica creación-evolución, hay que ceder a quienes interpretan el mensaje revelado en régimen de monopolió el control de nuestras vidas, esto es increíble.

Una cosa es respetar la religión como una legítima opción individual, y otra cosa es cederles nuestras libertades, por cierto, en el ejercicio de mí libertad individual considero a todas las religiones un disparate, aún reconociendo que unas son más peligrosas que otras.

Séneca.

Anónimo dijo...

Yo esperaria a que el sobrino del Papa (o algun cardenal)estuviera en las circuntancias de ser salvado por su hermano.

Anónimo dijo...

!Hipócritas!
Se puede experimentar con animales, hacerles sufrir barbaridades hasta matarles de dolor.

Pero sin embargo, a unas celulas humanas, que no sienten dolor, con esas no se investiga!!
Cuando encima su parecido genético con los humanos es 100% y los resultados serian muchiisimo mejores.

¿Que dice la iglesa de torturar a los animales? ¿No habla de compasion, de ayudar al projimo? ¿Y eso se consigue torturando a individuos inocentes que no han hecho nada?

Hipocritas

rojobilbao dijo...

Nunca me han importado los insultos, pero me parece mal y no entro en discusiones si vienen desde el anonimato cobarde.

a. gil dijo...

Del médico se espera algo más que conocimientos médicos; psicología para transmitir resultados adversos, consejos que ayuden a sobrellevar la angustia y el dolor, apoyo moral en los decaimientos; en definitiva, empatía.
El médico cristiano ve vida donde otros no llegan. A ese médico creyente y representante de los demás médicos cristianos de España los cristianos que interpretamos la vida desde la concepción nos sorprende que no haya dado testimonio.

Anónimo dijo...

Yo creo que a todos los médicos se les exige empatía, pero como hombre de ciencia, también criterio propio.

Séneca.

rojobilbao dijo...

El criterio propio es algo que debe buscarse siempre en los temas fundamentales. Apoyándonos en aquellas personas que creemos bien informadas y de mente bien formada, debemos sostener un criterio. En este caso el médico ha delegado como un infante en la doctrina vaticana un respuesta moral que debiera saber dar por sí mismo.

Iojanan dijo...

Como cristiano que es espera las directrices de sus mentores, tal como los partidarios de los grupos políticos esperan la voz de asalto de tantos lugares (como hemos podido comprobar sobre todo las horas previas a las últimas elecciones generales). Este médico se debe a la ciencia sobre todo, pero en su moral antepone la ética religiosa a la profesional, es su problema y nadie podrá hacerle cambiar ese criterio por mucho que nos parezca impropio, lo que hay que hacer es cultivar mentes lejos de esos condicionantes o, sencillamente, que estudien y apliquen sus experimentos los que no tengan cargo de conciencia.Mi criterio no es inyectable, el de este médico tampoco, nadie podrá hacernos cambiar de intención.Allá cada cual.