Castigar

Decía Ramón Peralta que:

Sólo las candidaturas uninominales de diputados de distrito pueden garantizan la representación de los ciudadanos en el Parlamento, posibilitando, así mismo, el control político del poder.
(...)
El diputado que no se comporta con lealtad, que incumple su mandato como compromiso con sus electores, se expone a no ser reelegido adquiriendo, entonces, por su propio interés, una responsabilidad;
Es una exigencia improrrogable. ¿Cómo castigar si no cosas las que ocurren en nuestros parlamentos?

1 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

Y sin encima de eso volvemos al mandato imperativo, entonces ya no te digo como se iba a acabar el mamoneo de la partitocracia.