Eutanasia en Holanda (infanticidio)

Desde que se legalizó la eutanasia en Holanda en 2000, se ha ido aplicando también a pacientes que no pueden decidir por sí mismos. El nuevo paso ha sido extenderla a recién nacidos que sufren por enfermedades graves. El llamado "protocolo de Groningen", propuesto por pediatras de este hospital universitario, quiere establecer las bases legales para estos casos. La Asociación Holandesa de Pediatría se ha pronunciado a favor de utilizar el protocolo.

Para aclarar la situación publicaron un artículo en la revista médica "New England Journal of Medicine" (marzo 2005), donde defienden que el protocolo es una guía que indica al médico cómo actuar en los casos en los que el recién nacido con una enfermedad grave experimenta un sufrimiento insoportable que no puede aliviarse con los cuidados médicos.

Los autores estudiaron 22 casos de eutanasia a bebés, realizados en la sección de pediatría de la Clínica Beatrix en los últimos siete años, sin que hubiera repercusiones judiciales. En todos los casos se trataba de pacientes nacidos con espina bífida, como consecuencia de la cual no funcionaban varios órganos, entre ellos los riñones y el intestino, por lo que los bebés sufrían dolores insoportables y ahogos.

El protocolo reconoce que la calidad de vida que se considera aceptable para justificar la eutanasia es un criterio subjetivo que depende de las distintas opiniones de padres y médicos. Para no caer en apreciaciones personales, se han recogido los criterios adoptados por el "Grupo Profesional Médico" para la valoración de situaciones críticas en el informe "Doen of laten" ("Hacer o dejar de hacer") de la Asociación Holandesa de Pediatría. Estos criterios son los siguientes: el grado de dependencia de los cuidados médicos que tendrá el paciente en el futuro, la posibilidad de llevar una vida más o menos autónoma, la capacidad de comunicación, el nivel de sufrimiento y la esperanza media de vida.

En principio, son los padres del recién nacido los que están legalmente autorizados para tomar la decisión que crean más conveniente. Pero en la práctica las decisiones de acabar con la vida del bebé se llegan a realizar sin consentimiento de los padres y muchas veces en contra de su opinión. En la unidad de neonatología del hospital académico de la Universidad Libre de Amsterdam, por ejemplo, es práctica normal administrar una cantidad letal de sedantes a bebés a los que se ha decidido interrumpir el tratamiento intensivo cuando los padres manifiestan su intención de mantener la vida del bebé en el caso de que éste siga respirando por cuenta propia. "Es una decisión difícil, pero no podemos dejar vivir a un niño en unas condiciones inhumanas, aunque los padres lo deseen. En una situación así, sólo el médico puede determinar objetivamente sobre lo que es lo mejor para el paciente", afirma el catedrático jefe del departamento de Neonatología de dicho hospital.

Las críticas contra la ley holandesa surgieron de muchos lugares. Aparecieron personas con espina bífida que habían salido adelante, y niños cuyo pronóstico había sido errado. Pero, quizás, el hecho más importante ha sido la investigación llevado a cabo por el doctor Rob de Jong, neonatólogo del Sophia Children’s Hospital de Rotterdam, con neonatos con espina bífida en su forma más grave: Mielomeningocele (MMC).

El estudio iba dirigido a evaluar si los niños con MMC tienen un «sufrimiento intolerable» y un «pronóstico sin esperanza». La conclusión de la investigación es que no se puede aplicar el concepto de «sufrimiento insoportable y sin esperanzas» a los recién nacidos con MMC. El término «sufrimiento» es demasiado genérico, y resulta un denominador inaplicable que no debe ser utilizado. Se ha demostrado que no pasan por fases de dolor intolerable, y que con las adecuadas terapias tienen perspectivas de futuro.

Aunque el bebé con MMC tendrá en el futuro que afrontar importantes obstáculos, su expectativa de futuro y su verdadera experiencia de lo que significa calidad de vida, no se pueden determinar con certeza en el momento del nacimiento. Clasificarlos como vidas sin sentido o hacer juicios sobre calidad de vida, es inaceptable en estos momentos. Los posibles problemas de estos neonatos se pueden abordar de una manera preventiva con terapias activas y cuando sea necesario con los protocoles profesionales de tratamiento del dolor.

Más aquí y aquí.

5 comentarios:

Alberto Neira dijo...

Me alegra que continúes con el tema holandés que sugerí en uno de mis comentarios anteriores, y uno de los grandes fiascos del mal llamado liberalismo "moral" que ignora que la libertad exige de un entramado conceptual e institucional real y no solo de una ética abstracta maximalista.

"Pero en la práctica las decisiones de acabar con la vida del bebé se llegan a realizar sin consentimiento de los padres y muchas veces en contra de su opinión."

Esto es lo realmente brutal del asunto. Estoy harto de explicar a la gente lo que es un "comité ético". Estos comités están para indicar a los médicos que prácticas, o sea, que medios, son o no son éticamente admisibles. Lo que nunca puede decidir un "comité ético" es sobre el resultado de la práctica médica, sobre el fin de la misma, es decir, sobre la afectación de esta a la integridad corporal o la vida y la muerte de un ser humano. Ya es dudoso que un tribunal pudiera hacerlo, pero un órgano administrativo menos aún. Lo contrario sería una vuelta a la medicina "iusnaturalista", donde el medico es dueño del paciente una vez este ingresa en su "dominio". El día que eso ocurra estaremos viviendo en un Estado eugenésico, vulgo totalitario.

Pronto trataré en mi blog estas y otras cuestiones teóricas similares que parece que para algunos no están claras.

Saludos liberales.

Anónimo dijo...

Quizas hayas oido hablar de la talidomida un medicamento que al ser tomado por mujeres embrazadas en los senta provocó miles de nacimieentos de bebés con mimùebros atrofiados.

Uno de ellos es Thomas Quasthoff: es enano y sus brazos no deben pasar de los veinte centimetros. Tambien es uno de los mejores baritonos/bajos del mundo y en lo que respecta a los lieds de Brahms sin duda el mejor. Y es feliz. Lo dice él pero tambien se le nota simpre bromenado, siempre sonriendo, respira la felicidad en un grado extraordinario.

Pues en la Holanda de nuestros dias hubiese sido liquidado.

JFM

Anónimo dijo...

Curiosamente, muchos de los que están a favor de estas medidas eugenésicas y de pureza de la especie se escandalizan cuando alguien les habla de la pena de muerte o de los animales que se sacrifican para la alimentación. No deja de llamarme la atención este hecho.

Santiago Chiva de Agustín dijo...

La eutanasia es un tema muy pantanoso. Se habla de legalización de la eutanasia para casos límite. Pero en Holanda, donde lleva legalizada años, no es así; se va haciendo habitual y va calando la mentalidad de que si estás enfermo lo mejor -para todos- es pedir la eutanasia, en detrimento de los cuidados paliativos

Preguntar a un enfermo si desea pedir la eutanasia es ponerle ante un dilema y ya tiene consecuencias en él. Si pide la Eutanasia, se le quita la vida y acaba el dolor, claro. Pero ¿y si pidiera medicina paliativa? Algunos dirán, con tono comprensivo, que no pasaría nada, todo sigue como siempre, se le cuida hasta que muera. Pero no. Ya nada es como antes. Si elige seguir viviendo, siempre tendrá que explicar por qué ha optado por una solución que supone más sacrificios a sus cuidadores, más dinero al Estado por gastos de la Ley de Dependencia y gastos sanitarios. El mismo personal sanitario que le cuida es el que le hubiera quitado la vida. Y como el enfermo no ha querido, hay que seguir cuidandole. Y total, para seguir sufriendo. Y los familiares, que quizá le sugirieron la eutanasia, son los que deben seguir viniendo a verle no se sabe cuantos meses o años más. Y quitando tiempo de dedicación a los niños, y con la hipoteca que les agobia, y en vacaciones, a ver que pasa... Los médicos o los familiares, no va a decir así las cosas, claro. Pero no somos tontos y sabemos cuando algo que hemos decidido no ha caído bien o resulta un engorro.

Encima, el Estado es parte interesada. Aunque los políticos se indignen, saben perfectamente que cuanta más eutanasia, más millones de euros para otros gastos sanitarios. Cuestan mucho menos dinero los trámites de defunción que un día más de cuidados paliativos. Para un contable sin prejuicios morales la mejor solución está bien clara: animar a pedir la eutanasia a todos. Sin embargo, nuestros mayores y nuestros enfermos, que con su vida han colaborado a hacer un mundo más humano, se merecen la mejor solución aunque cueste más. Si alguien quiere tener más reflexiones de interés sobre este tema en la etiqueta: http://opinionciudadano.blogspot.com/ se encontrará unas cuantas

Gracias por ofrecerme la opción de opinar,

Santiago

Anónimo dijo...

La eutanasia que llaman en Holanda, es simplemante asesinato Institucionalizado.