Memorización, educación, refutación

El post anterior ha dado pie a varias ideas interesantes. Curiosamente casi todos los que abogaban por el creador de Tuenti y su defensa de la inconformidad como base de la educación creadora a la vez denostaban la pedagogía que pone énfasis en la memoria. Terminaban varios poniendo como colofón la idea de que una sociedad que basa la pedagogía en la memoria es una sociedad de funcionarios (o de gente que se pretende funcionario). Este supuesto corolario me parece desacertado. Yo creo que el funcionariado es una lacra, desde luego, pero que se nutre fundamentalmente de gente que no ha sido educada ni en un sistema memorístico (las lagunas culturales españolas son asombrosamente grandes) ni en uno inconformista. Y creo firmemente que ambos son coexistibles.

Pero quiero traer un ejemplo de la necesidad de la memoria para la educación y para la refutación y la generación de las novedades. Es un pasaje famoso de la autobiografía de Bertrand Russell:

"Me habían dicho que Euclides demostraba, pero me sentí decepcionado al enterarme de que partía de axiomas. Al principio me negué a aceptarlos, a menos que mi hermano pudiera darme razones para ello, pero él dijo: "si no los aceptas, no podemos seguir adelante", y como yo quería continuar, los admití de mala gana.La duda que sentí en aquel momento sobre las premisas de las matemátcas permaneció en mí y determinó la trayectoria de mi trabajo posterior."

En este caso ¿ve alguien que la tradición impida la evolución? Yo diría que no, es mas bien un acicate, pero ¿acaso podía aprender matemáticas sin la tradición, sin la memoria, sin el pasado? El análisis es fundamental pero exige materia que analizar. Sin memorización, sin base, sin una tradición precedente no existe posibilidad de análisis ni de debate. Y desde luego sin memoria no hay cultura, es IMPOSIBLE.

6 comentarios:

alberto.djusto dijo...

Si nadie dice que la memoria como sistema de almacenamiento del conocimiento previo sea inútil, pero cada vez tiene menos importancia.

Uno, que aspira a dedicarse al Derecho, área eminentemente teórica, donde la memoria prima, se acuerda de una vieja historia que se cuenta:
"Dicen que llega un cliente al despacho y le cuenta si caso y le pide ayuda al abogado. Éste se levanta, coge un libro y lee una parte de él. EL cliente se enfada por tener que pagar porque el abogado simplemente lea. El abogado le contesta que sus honorarios no se justifican por leer "un libro" sino por saber qué libro leer."

Esta hitoria, vieja, ya digo, muestra bien que el conocimiento importante, como enseña la Escuela austriaca, es el tácito, no el articulado. De éste ya se ocuparán las máquinas. Nosotros, los humanos, libres de esa carga, debemos dedicarnos a crear, a innovar.

Anónimo dijo...

"pero cada vez tiene menos importancia."

Es que no es verdad. Al contrario. Pero qué extravío, pordiós.

Embajador en el Infierno dijo...

Uno es muy crítico con el sistema educativo español y además con sólido conocimiento de causa respecto a lo que el sistema educativo en general y el universitario en particular en países anglosajones ofrecen (y no he estado de Erasmus, ni he hecho un MBA).

Lo de criticar la memoria como base del sistema educativo es de un simplismo estupidizante, y las razones las ha escrito muy competentemente el autor de este blog.

Lo cierto y verdad es que el nivel de conocimientos en practicamente cualquier carrera del universitario medio español (no digamos los de algunas universidades privadas) está a años luz (por delante) del conocimiento que posee el universitario anglosajón medio. Esto es un hecho.

Las diferencias a mi modo de ver son fundamentalmente tres: 1) La universidad anglosajona es fuertemente selectiva, y el que va lo hace para estudiar. 2) Existe una cultura de emprendedores desde el colegio, en España nos enseñan que para llegar a algo en la vida es obligatorio (y se llega a establecer como condición necesaria y suficiente) el asistir a la universidad inmediatamente después del colegio, y 3) en los paises anglosajones se fomenta (sobre todo en Gran Bretaña) el estudio y la educación en humanidades de una forma desconocida en España. Allí a los listos se les enseña a pensar (Filología Clásica en Oxford es el culmen del sistema universitario inglés) mientras que en España a los listos se les enseña a hacer lavadoras (Caminos es lo más dentro del sistema universitario español).

Resumiendo: que el problema es bastante más complejo que hacer la manida y bastante infantil referencia esa a la "memoria", y que lo único que demuestra es que el que la ha proferido no tiene ni pajolera idea de lo que habla.

Embajador en el Infierno dijo...

Por cierto, se me olvidaba: en el sistema universitario español se enseña responsabilidad personal desde el primer dia. El lema de dicho sistema es que de la universidad sacarás tanto como lo que tu quieras poner. Es tu problema estudiar, profundizar y dar la barrila a los profesores, los cuales por cierto están siempre a disposición del alumno con ganas. El sistema educativo está basado en las clases magistrales (pocas), en los seminarios (también pocos), en larguísimas listas de lecturas recomendadas y en el tutelaje. A partir de ahí es cosa tuya sacar provecho de lo que ponen a tu disposición.

Embajador en el Infierno dijo...

vaya....donde decía en mi ultima contribución "sistema universitario español" quería decir "sistema universitario anglosajón".

a. gil dijo...

Pasó por mi vida y la de mis compañeros un profesor que desde que entraba en clase y tras saludarnos iba desgranando historias ensartadas en rosario sobre el pensamiento de las dos asignaturas que impartía. No teníamos programa prefijado pero al acabar el curso habíamos aprendido las dos asignaturas y mucho más que lo que viene en los libros. Nos enseñó a pensar, a relacionar las ideas, a buscar caminos diferentes, a orillar lo inmediato, lo adocenado. Fue un maestro; el mejor que pasó por mi vida, a quien recordamos con deleite en las reuniones que mantenemos los condiscípulos.
Lo tenía todo en la cabeza y nos lo enseñaba con tanta claridad y naturalidad que nos entusiasmaba a diario. ¡Qué maestro!
El ordenador se ha hecho necesario, pero el maestro es fundamental.