Gripe A y la santa misa

El domingo pasado mimujer y yo nos dividimos para ir a misa. Alguien tenía que quedarse al cargo del pequeño. Yo marché a la residencia (de los jesuítas) y ella al colegio (de la misma orden).El primero pasa por ser un lugar de ortodoxia en Bilbao (mucha ortodoxia para lo que son los jesuítas), el otro, progresismo a tutti plen. Yo pude comulgar en la boca y el rito de la paz se celebró sin contratiempos. Cuando fuimos a buscar a mi señora a la salida de la otra misa, vi con sorpresa varios carteles en los que se anunciaba que por motivo de la Gripe A, 1º no se podría comulgar en la boca y 2º que en el rito de la paz no se daría la mano. Me pareció una chorrada grande y una falta de criterio que siendo ambos templos regidos por la misma orden no actuasen del mismo modo ante la fabulosa gripe que todo lo mata. Hoy he leído un breve comentario a este proceder:

Sorprenden las medidas sugeridas por algunas parroquias u obispados con motivo de la gripe A, que llegan a alterar la liturgia. ¿Alguien ha cogido alguna gripe comulgando o en la pila de agua bendita?. ¿Es más grave esta gripe que una hepatitis, por ejemplo?. No entendemos que la Iglesia se ocupe de algo que no sea la salud espiritual. Por esa regla, que los obispos andaluces recomienden a los ancianos no ir a misa en agosto, no sea que les de un golpe de calor. Y los párrocos gallegos que recomienden a los fieles no coger el coche cuando llueve, vayan a tener un accidente. A un minusválido tampoco le ayudaremos a bajar los escalones de la catedral, nos vaya a contagiar algo. Y, ya puestos, mejor que ni vayamos a misa, así hay más profilaxis.


Acompañan dicho comentario una imagen de San Carlos Borromeo que también os muestro. Dicho santo demostró su valía en una ocasión pintiparada para lo que critico. Cuando el 11 de agosto de 1576 hacía su entrada solemne en Milán D. Juan de Austria, que marchaba camino de Flandes, estalló la espantosa noticia de que había peste en la ciudad. Aquel mismo día prosiguió D. Juan su viaje y los milaneses comenzaron a aprestarse para luchar contra el terrible enemigo. Borromeo, que se encontraba fuera de la ciudad, al saber la noticia aceleró la vuelta para tomar las medidas oportunas. Los lazaretos rebosaban ya de apestados, a los que faltaban no sólo los auxilios materiales, sino también los espirituales. El arzobispo comprendió cuál era su deber. Hizo pedir limosna por la ciudad y de su patrimonio vendió los objetos preciosos que le quedaban. Incluso cedió las colgaduras de su palacio para hacer vestidos. Dormía escasamente dos horas para poder acudir personalmente a todas partes, visitaba todos los barrios alentando el ánimo de los que desfallecían, administraba él mismo los últimos sacramentos a los sacerdotes que sucumbían en aquella obra de caridad. Despreció el peligro de contagio, y ordenó un triduo de oraciones públicas y procesiones. Pero la peste siguió en aumento durante el otoño y todo el año siguiente de 1577. Hasta el 20 de enero de 1578 no se declaró su extinción. Por su extraordinaria conducta durante la peste, aquella dura prueba se denominó la peste de San Carlos.


ACTUALIZACIÓN: -El Obispado de Mallorca "desaconsejará" a los feligreses de sus iglesias que se abstengan, de ahora en adelante, de realizar algunos de los actos simbólicos que tenían lugar durante la celebración de la eucaristía o las oraciones en los templos, como darse la mano, besar reliquias e, incluso, mojarse los dedos con agua bendita, todo ello a causa del brote de Gripe A/H1N1.

20 comentarios:

Elentir dijo...

Me pasma que la Iglesia se pliegue a estas gilichorradas. Nunca he visto en ninguna parroquia un aviso así por la gripe común, que cada año se carga a más gente de la que se está llevando la gripe A. Yo desde luego me niego a tratar al prójimo como si fuese un apestado. Lo mismo sobre las recomendaciones que andan circulando de no dar besos. A este paso, como sigamos con este puritanismo sanitario, nos van a obligar a meternos en bolsas de plástico para poder salir a la calle...

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Bueno, esto será la clásica "gracieta" de algún párroco desnortado, al menos en Oviedo no se ha dado ninguna anécdota así y tampoco en Gijón. Bueno... ganas de asustar a la feligresía.

Embajador en el Infierno dijo...

Hora de adoptar a S. Carlos Borromeo como patrón exorcista contra gilipolleces eclesiales.

Eetión dijo...

En mi parroquia sí han tomado la medida de dar la comunión en la mano. El párroco es bastante "progre". En otras a donde otras veces voy son más conservadores y esto no ha ocurrido. ¿Coincidencia o causalidad?

rojobilbao dijo...

Eetión, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid carguémonos todo lo que huela a naftalina. Si con la excusa pudieran prender fuego a los confesionarios, ¡lo harían!

adolfo dijo...

No se da la paz dando la mano; es una moda litúrgica inútil puesto que si estamos mal con los próximos seguiremos tal cual. Y después con los de delante y detrás y sonriendo. pura filfa. Tendría sentido si con la mano entregásemos el corazón a quines estamos enfrentados.
La higiene tiene mucho que ver con la limpieza de las manos; manos sudorosa, sonadas de nariz, estornudos parapetados con la mano pacificadora. NO.
El oficiante o las ayudantas te dan de forma a la boca, a veces notas el dedo mojado por el anterior comulgante que te roza el labio; repugnante. Prefiero recibir la forma en la mano y embocarla en el sitio, no alejándome.
Besar reliquias mojadas es una porquería, por mucho que traten de secarlas con un paño, húmedo de los humores recibidos.
Y que conste que soy católico practicante; pero porquerías las mínimas.
¿Por qué recibir la eucaristía de rodillas si parece ser que en la última lo hicieron sentados? de pié es menos dificultoso para la mayoría y no se falta al respeto.

rojobilbao dijo...

Adolfo, la mano se da en vez de el beso de la paz, por higiene y porque el beso daba lugar a situaciones violentas. ¿Quieres que volvamos al beso?

A mi NUNCA me han dado de comulgar en la boca con un dedo húmedo. Pero puede ocurrir.Las situaciones de falta de higiene se suceden a diario. ¿Acaso no utilizas billetes? Hay más bacterias y virus allí que en cualquier "dedo húmedo". ¿Te agarras a la barra del autobús o metro? AGGGGHHH.

En cuanto a las reliquias, creo que nada se gana besándolas por lo que no añadiré nada a tu comentario.

Respecto a la comunión, en la última cena lo hicieron sentados (supongo) y no de rodillas, pero no vestían vaqueros o traje, ¿deberos hacerlo por ello vestidos con una túnica? La comunión de rodillas es una buna muestra de respeto al señor. No es obligatoria, pero no es mala opción.

Un saludo y gracias por opinar.

Aoldfo dijo...

Ni manos ni besos,sólo faltaba esta creación. manos sudadas y estornudadas con ensalibamiento de humores estallantes, que se dé n dados de paz viéndo sus antecdentes.
Las reliquias húmedas por los besos húmedos ensaratados aunque les poasen pañitos que se humeden en la falsa limpieza, otra porquerìa, es el indecente intercambio de salibas microbianas.
Se puede comulgar con vaquero o traje talar, no es falta de respeto, el hábito n o hace al monje, Se falta a Dios con el alma sucia, no con el traje sucio, dando la mano al enemigo cuando le deseamos la falsa paz. Quien pueda ponerse de rodillas que lo haga pero aque lo recoja con la mano y allí mismo la emboque, no por el camino.

rojobilbao dijo...

Adolfo, l liturgia es algo que nos es dado y no por capricho pr la santa Sede. Ellos decidieron hace centenares deaños que se comulgaba en la boca. Hace poco permitieron, como cosa excepcional la comunión en la mano. Como se ha abusado de la prerrogativa el Papa aboga por recuperar la tradición y lo canónico y que se comulgue en la boca y si es posible de rodillas. Si no le parece higiénico, insisto en que comience por sustituir sus billetes porel uso de la tarjeta de crédito, no viajar en transporte púiblico, no tomar banderillas en bares que no tengan las barras adecuadas...

Y si usted da la falsa paz, el problema lo tiene usted.Si no desea el bien para su enemigo no entre en el templo pensando en que es un cristiano que llega a misa, sino un pecador que necesita redención. Lucas 18,9-14

Un saludo

a.gil dijo...

rojobilbao: el tema de la administración eucarística está siendo muy debatido en el mundo cristiano. Acabo de leer con retraso su post pero como no pierde actualidad me sumo.
La Iglesia interpreta que el pan que repartió Jesús a los apóstoles en la última cena era ázimo, es decir, sin levadura; a diferencia del leudado que se menciona en el Antiguo Testamento, y todos ellos respetuosamente sentados en torno a la mesa.
Cuando el Maestro lavó los pies a sus discípulos se arrodilló en un acto de humildad. Vino a decir que nadie es más que nadie; pero la cena la dio en la mano y sentados. Desde entonces el pan consagrado se ha venido recibiendo en la mano hasta el Concilio de Rouen, siglo.VII. Por no llevar levadura la masa de pan pudo adelgazarse la forma para facilitar su ingesta.
San Cirilo de Jerusalén, en el siglo IV, en sus Catequesis sobre la Eucaristía nos describe cómo se acercaban los cristianos a la comunión:
"cuando te acerques a recibir el Cuerpo del Señor, no te acerques con las palmas de las manos extendidas ni con los dedos separados, sino haciendo de tu mano izquierda como un trono para tu derecha, donde se sentará el Rey. Con la cavidad de la mano recibe el Cuerpo de Cristo y responde Amén... "
Lamentablemente se cometieron abusos y herejías con las formas consagradas, lo que obligó a administrar la comunión en la lengua.
En 1969 se permitió comulgar en la mano.

Dice la REDEMPTIONIS SACRAMENTUM en su punto 92: Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano.
Coincido con Adolfo y con lo expresado en este punto, yo recibo la forma en la mano y me la meto en la boca en presencia del sacerdote o “sacerdotisa” .Quien quiera cometer sacrilegio con la hostia lo hará en seco o en mojado, sacándola.
Hay opiniones de santos y papas en pro de que las hostias sean tocadas solamente por manos consagradas, pero traigo aquí lo expresado por el Papa Juan Pablo II: "Tocar las Sagradas Especies y distribuirlas con sus propias manos es un privilegio de los ordenados"(Dominicae Cenae,11). Yo apenas he oído cuestionar la administración de la comunión por los ayudantes/ayudantas seglares.

continúa...

a.gil dijo...

...continuación

Algún padre de la Iglesia dijo que al manipular la hostia había que evitar que cayeran trocitos porque eran trozos de Cristo que se pisaban...
En México se conserva la costumbre de que el monaguillo ponga la patena bajo la barbilla del que va a recibir la comunión, como antes en España, para recoger los trocitos que puedan desprenderse; luego el cura limpia la patena así como sus dedos con el agua sobre el cáliz y se bebe el vino aguado con las migajas.
Ahora los ayudantes/ayudantas no se lavan las manos y se llevan las migajas en los dedos. Y la Iglesia no pone remedio.
Hasta hace pocos años las mujeres no podían acceder al altar; era un privilegio masculino; ahora han pasado de pasar el cestillo a dar la comunión, sin miramientos de limpieza ni recogimiento de las migajas sacramentales.
A Roma le gustaría que comulgásemos en la lengua; a mí y a otros muchísimos no, por higiene. A una de nuestras tertulias suele asistir un párroco; cuando tratábamos estos temas solía decir que cuando se le mojan los dedos en la boca de los comulgantes, no puede dejar de sentir ganas de ir a limpiarse la mano; y hacía extensivo este repelús a otros compañeros. Remataba el comentario así: al terminar de dar la comunión me lavo los dedos mojados de salivas sobre el cáliz y para dentro, va en el cargo.
No entiendo en usted que haya mezclado la evitable saliva con el imprescindible dinero.

Respecto a recibir de rodillas. En algunas iglesias el cura nos espera detrás del reclinatorio, los hay almohadillados para facilitarnos el arrodillado, pero se ha hecho costumbre que el sacerdote y sus ayudantas/ayudantes voluntarios salgan a recibirnos ¿cómo arrodillarnos e incorporarnos sin apoyo? Es más cómodo comulgar de pie a falta de reclinatorio; no hay que ver en ello una falta de respeto sino de reclinatorio, en respuesta a la bajada del cura a la nave.

En México los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establecido por la Conferencia de Obispos, con la confirmación de la Sede Apostólica. Cuando se comulga de pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida reverencia.

Y por último, respecto a darnos la paz. La realidad es que no estamos en paz con el mundo, es decir, no amamos a todo el mundo ni después de salir de oir la misa, y si no quiero al asesino de mi hijo, y se sienta a mi lado ¿cómo voy a darle la paz? ¿y al que me ha arruinado? ¿y al narcotraficante que está arruinando tantas vidas? Estos serían los ejemplos interesados. A quien conozca o no claro que puedo darle la paz, pero como dice Adolfo, manos sudadas, estornudadas y vete a saber si enfermas... Antes los curas se limitaban a decir: “la paz sea con vosotros” y los fieles respondíamos “y con tu espíritu” sin manoseos jubilosos a los costados y por delante y por detrás. Hasta hace poco fue suficiente. La mayoría deseamos la paz, pero como existen reparos al saludo de manos ¿por qué no se vuelve al asentimiento voluntarioso arrumbado? Visitar a los enfermos es una obra de misericordia, pero no hay que ir a los hospitales a darles la mano, por higiene de TODOS. Por esta razón, en la iglesia debería regir el mismo criterio. Amor sí, caridad sí, higiene también. Los médicos que conozco procuran no dar la mano en sus consultas, aunque nos desean la salud, que es como desearnos la paz, pero contactos tienen los menos posibles y con un lavabo a mano por si se da el contacto.

M. Alzo dijo...

Pablo II dejó legislado en la Instrucción Inaestimabile Donum, punto 11 "Por lo que se refiere al modo de acercarse a la comunión, ésta puede recibirse por los fieles, BIEN SEA DE RODILLAS, BIEN DE PIE..."

a.gil dijo...

La Iglesia es un tren de recorrido al infinito alrededor de la tierra, que sigue perdiendo viajeros; unos aducen que por las ventanillas no ven el frente; otros no suben porque no hay coche-cama; los hay que no oyen las llamadas y los que no se fían de la letra pequeña del seguro. Y luego están los que sin haber pagado billete piden el libro de reclamaciones argumentando fallos.
Para estos viajes de jornada continuada los empleados se ven obligados a tantas renuncias en este mundo convulso que con los cambios globales habidos en las últimas décadas, preveo que los que se entreguen a la profesión pertenecerán a la elite inquebrantable o serán emboscados para pervertir el mensaje cristiano.
Por otro lado están los amigos del ferrocarril, los incondicionales, los que colaboran al mantenimiento de la línea y soportan el traqueteo.

Si queremos recuperar viajeros para que nos acompañen en este largo trayecto al infinito hemos de insistir y pregonar que esta compañía sigue deteniendo el tren para
Visitar y cuidar a los enfermos.
Dar de comer al hambriento.
Dar de beber al sediento.
Dar posada al peregrino.
Vestir al desnudo.
Redimir al cautivo.
Enterrar a los muertos.
Enseñar al que no sabe
Dar buen consejo al que lo necesita.
Corregir al que yerra.
Perdonar las injurias.
Consolar al triste.
Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
Rogar a Dios por los vivos y difuntos.

La pérdida de viajeros no me preocupa tanto como que empleados de la compañía sigan okupando vagones y que con discursos encendidos prendan a viajeros desorientados. Así saltó la chispa aquí, en San Carlos Borromeo con Enrique de Castro a la cabeza.
La dirección de la compañía le reconvino en varias ocasiones para que no cautivara a los viajeros con hojas de ruta engañosas y le invitó a que se plegara o descendiera del vagón; Enrique desoyó las continuas llamadas al orden.
¿Hasta cuándo va a seguir enganchado?. Los viajes largos son incómodos pero Enrique se ocupa de que a los suyos no les falten rosquillas y tortillas sacramentales y coca cola –la sangre de moda- anillados homosexuales, profilácticos y folclore. Uno, dos y tres, uno, dos y tres, lo que usted no quiera para el Castro es; así cantaba Patxi Andión.
Si algún día les llega el invierno antes de bajarse organizará una fogata desmontando las tablas del vagón al grito Marxista de ¡más madera!.

No ha de pasar mucho tiempo en que la Iglesia se vea en la necesidad de apoyarse en los fieles para mantener la catequesis y ciertos oficios relacionados con los sacramentos.
Esto que otrora era impensable es ya una pequeña realidad. Pero me temo que los catequistas involucrados se crecerán tanto que como todos somos Iglesia tratarán de transformar hasta lo inmutable. ¿Cómo detendremos la gran involución que se nos avecina?. En pequeño ya la tenemos; obispos y curas “amodernados” ladeados a la izquierda política, al nacionalismo y al mal llamado progresismo.
Dios quiera que no crezca el Castro.

rojobilbao dijo...

Señor Gil,son muchas las cosas que dice. Confío en que no me haga repetir lo ya dicho. En todo se ha de hacer lo que dicten las normas y lo que permita la Santa Sede en el rito de la comunión. La dispensa de dar la comunión en la mano, es eso, una dispensa que puede desaparecer. Mientras exista sea utilizada (bien) por quien lo desee.Pero NUNCA se niegue la comunión en la boca. No es esa una prerrogatiba parroquial.

Me pide que no mezcle dinero y comunión, pero yo he hablado también de los viajes en transporte público y su poca higiene. Y ¿qué me dice de los que viven con animales? Ausencia de higiene que soportamos con estoicismo. Más, los japoneses JAMÁS entran en casa calzados. La porquería de la calle se queda fuera ¿hace usted lo mismo? ETC.

Toca más temas que quedan fuera del contenido de mi post, pero que no quiero dejar de contestar someramente.

La proliferación de las mujeres en el altar no es algo malo. Sí que repartan la cominión las personas que no estén debidamente preparadas (yo intento que me de de comulgar un sacerdote, pero no siempre lo logro) Es más un problema de preparación que de sexo.

Respecto a las fugas de los fieles, lo encuentro lógico.La sociedad está en contra de muchas de las cosas que dice la Iglesia.Por ello, sólo los preparados teológicamente y educados en las virtudes de la obediencia pueden vencer al relativismo circundante. Ser católico es duro,pesado. No es fácil.De ahí las deserciones. Coincido con usted eso sí en que lso malos sacerdotes y los ejemplos deplorables (lease el cura castro, o Marcial Maciel, o Milingo)dañan sobremanera a la Iglesia. Por elloaplaudo el esfuerzo que está haciendo su Santidad para desenmascarar y no pasar ni un abuso (en especial a los niños).

Si me dejo algo relevante, me lo hace saber. Gracias por opinar.

a.gil dijo...

Rojobilbao, cuando yo era niño, decía el Código de Derecho Canónico que para poder comulgar había que permanecer en ayunas desde la noche anterior. Cuando empezaron a celebrar misas vespertinas rebajaron el ayuno a 3 horas, posteriormente lo rebajaron a 2. En la actualidad es una hora. Ya ve usted cómo han ido modificando el Código de Derecho Canónico.
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos otorga el derecho de poder comulgar en la boca y en la mano. Siempre podrá eliminar una de las dos cuando convenga, como hicieron con el ayuno, yo me apunté a la Comunión en mano; pero le será muy difícil echar marcha atrás en esto y en otras cuestiones. La Congregación también dice que corresponde al sacerdote celebrante distribuir la Comunión, si es el caso, ayudado por otros sacerdotes o diáconos; ya ve usted qué diáconos tienen los celebrantes, cualquiera de buen aspecto. Las necesidades también hacen cambiar las normas a la Iglesia, y más que veremos.
Fue la Iglesia la discriminó a las mujeres, no yo; sólo expuse que aquella ha pasado de alejarlas a permitirlas administrar la Comunión ¡menudo cambio!
Usted trata de recibir la comunión de manos de un sacerdote en lugar de un cualquiera AUTORIZADO por la Iglesia, por ser optativo. Dar la mano/paz NO ES OBLIGACIÓN sino optativo y sin embargo le parece mal que optemos por no darla.

Yo distingo entre lo irremediable: manejar dinero, montar en transporte público, dar la mano en algunos encuentros , comer pan y otros alimentos, y lo optativo: comulgar en la boca, dar la mano/paz sin necesidad; esto es un invento reciente. El beso de paz no lo he vivido, pero en cualquier caso me parecería mal por evidentes razones.
Hablar del descalzado japonés en nuestra cultura no le veo sentido, y que me pregunte usted si me descalzo da la sensación de querer afear mis discrepancias. Prefiero opinar sin entrar al cuerpo.

Cristo nació entre animales, montaba en burro y se movía entre corderos; cada época tiene su cultura. Los ganaderos tratan con animales vacunos, equinos, lanares, aves, perros y gatos, como todos nuestros antepasados. De la higiene y salud de los animales domésticos ya se preocupan los dueños y los veterinarios. El portero de mi comunidad tiene un gato pendón de exposición; y el perro de mis vecinos se ha ganado un puesto en mi corazón; me dicen que me detecta en cuanto entro en la finca. El cariño es recíproco.
Le comentaba que me costaría dar la mano/paz al que hubiera asesinado a mi hijo; soy un mal cristiano y no presumo de lo contrario.

No me salgo de su guión en mis comentarios, todo lo que abordo está hilado, me explico:
Habla usted de la gripe A y la Comunión. A esto le he contestado que es más higiénico en la mano; y recibiendo la hostia de manos del cura nos aseguramos que sus dedos han sido lavados sobre el cáliz antes de administrarnos la Comunión; sin embargo los ayudantes llegan “impuros” de manos.
La Iglesia debe ocuparse, y se ocupa también, de la salud corporal. En la actualidad cuidan, enfermos, sidosos, y desamparados aquí y en otros continentes. Como en la Edad Media, aquellos años oscuros en los que los apestados se amontonaban, entre otras razones, por la falta de higiene, los camastros de los hospitales se ocupaban por parejas, nunca se enfriaban. POR LA HIGIENE A LA SALUD para no adelantar el final.

rojobilbao dijo...

Señor Gil, yo he sido muy claro en mi post. Lea lo que digo yo y lo que dicen otros y yo traigo a mis lectores.

Mis quejas hacen referencia a que el parroco NIEGA el derecho a recibir la comunión en la boca. Algo que no puede hacer. No tiene tal potestad. Y por ello mi queja. Además elimina el rito de la paz. Una imbeciidad debido a que la gripe A está resultando mucho más leve que muchas otras enfermedades y además no se contagia por dar la mano, si no que por la saliva. Si usted no quiere dar la mano en misa (lo que sí hace en la calle) es libre de hacerlo. Nadie le obliga. Pero a mi esposa eliminando el rito le impidieron dar la paz. Y yo me quejo.

Jesucristo devolvió el habla metiendo sus dedos mojados en saliva en la boca del mudo. ¡Qué falta de higiene! No fue resultado de vivir en otra época.Fue resultado de poner a cada cosa en su sitio y valorar lo importante sobre lo accesorio.

De todas formas no encuentro muy coherente ser un purista de la higiene (aunque tiene todo el derecho del mundo a serlo) y luego no valorar las diarias muestras de falta de higiene en las que vivimos rodeados por nuestro propio gusto. Lo digo porque conozco gente que no entra calzada en su casa, que no tiene animales domésticos (que además de antihigiénicos transmiten enfermedades) y que no dan dos besos como saludo jamás.

Insisto, con la libertad que debe prevalecer, haga usted según su libre criterio. No de la paz si no lo desea, y comulgue en la mano; no hay problema.Pero yo seguiré quejándome del abuso parroquial que supone eliminar el rito y la manera de comulgar que es totalmente canónica.

Y sea cual sea mi tono, digo todo esto sin acritud.Que lo malo de escribir es que no podemos entonar las palabras.

Un saludo

a.gil dijo...

rojobilbao: vuelve usted a afear mis discrepancias cuando comenta lo de la saliva de Jesucristo con la expresión ¡qué falta de higiene! cuando a usted no le parece tal. El buen tono no arreglaría su ironía.
A Jesucristo acudían los enfermos y lisiados para que les sanasen, con saliva directa o con barro ensalivado; y es que viviendo sus milagros yo, y todos, creyentes o descreídos nos pondríamos en sus manos.
Y vuelve a la carga tachándome de purista.
Tocante a lo de su señora tiene razón.

Hace sólo 44 años que el Concilio Ecuménico Vaticano II dejó en manos de las Conferencias de Obispos la forma de dar la paz y de comulgar.
Por mi parte doy por zanjado el tema.

rojobilbao dijo...

Claro que afeo su discrepancia. Usted recurre a Jesucristo sólo para lo que quiere. Me habla de que montaba en burra, que comulgaron sentados y demás justificando así su legítimo deseo de no ser contaminado por una posible saliva ajena. Pero olvida que Jesucristo yendo a lo relevante y dejándose de minucias utilizó su saliva repetidamente para sanar. Con esto no quiero decir que la falta de higiene deba ser considerada virtud, si no que lo relevante en la comunión no es si hay algo de saliva en la mano del sacerdote, sino que recibimos el cuerpo de Jesucristo y que la MEJOR (no la única) manera de hacerlo con diferencia es de rodillas y en la boca.

Con entera libertad comulgue usted en la manoy de pie, no me parece mal. Pero si mi post trataba de la ausencia de libertad para comulgar como BENEDICTO XVI dice que es mejor (al igual que la ley de la Iglesia) y usted tacha de antihigiénica tal manera. Le cito "A Roma le gustaría que comulgásemos en la lengua; a mí y a otros muchísimos no, por higiene." ¿quién ataca a quién?

Y conste que su "ataque" ni me ofendió ni me molesta. Lo considero un debate serio y honesto y por ello decía lo de que lamentaba que no pudiese oir mi tono.

Un saludo y confío en que se anime a llevarme la contraria (o apoyarme) con sus argumentos cuantas veces quiera. Es usted bienvenido.

rojobilbao dijo...

En una entrevista concedida a la edición italiana del 26 de junio de “L’Osservatore Romano”, monseñor Guido Marini, maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, fue preguntado acerca de si el Papa mantendrá la práctica de distribuir la comunión a los fieles de rodillas y en la boca, como se vio en su reciente viaje a las localidades italianas de Santa María de Leuca y Brindisi.

“Creo realmente que sí -respondió el prelado-. En este sentido, no hay que olvidar que la distribución de la comunión en la mano sigue siendo, desde el punto de vista jurídico, un indulto a la ley universal, concedido por la Santa Sede a las conferencias episcopales que lo pidieron”.

“La modalidad adoptada por Benedicto XVI tiende a subrayar la vigencia de la norma válida para toda la Iglesia”, explicó.

“Este modo de distribución del sacramento -dijo-, sin quitar nada a la otra forma, subraya mejor la verdad de la presencia real en la Eucaristía, ayuda a la devoción de los fieles, introduce con más facilidad en el sentido del misterio. Aspecto que en nuestro tiempo, pastoralmente hablando, es urgente subrayar y recuperar”, aclaró.

rojobilbao dijo...

Por último: Tengo un cierto mal sabor de boca, por lo que quisiera indicarle mi sincero deseo de no haberlo molestado y mi más sincero deseo que regrese cunado quiera por aquí a debatir.