Las felicitaciones navideñas

Hoy me ha llegado la felicitación navideña de monseñor Munilla y me  ha hecho pensar en un libro que leí, en concreto esta parte:

Sin embargo, es un hecho incuestionable que la extensión de la secularización ha coincidido en el tiempo con la introducción de las nuevas tecnologías, aunque entre estos dos hechos no haya una relación de causa-efecto. Y cuando ambas cosas coinciden (la vaciedad del mensaje y la nueva tecnología), entonces, parece como si pudiésemos ser testigos, de una forma particularmente elocuente, de la pobreza espiritual de nuestra generación...

Mientras que la tradicional felicitación navideña –independientemente del medio utilizado para transmitirla- nace de la necesidad de testimoniar y de comunicar la alegría de la fe de la que somos portadores; no pocos de esos “mensajes” que en estos días colapsan los terminales de la comunicación (y, de paso, llenan las arcas de las compañías telefónicas), son la expresión de las carencias afectivas que anidan en nuestra generación. En realidad, parece como si no supiésemos qué decir, pero a la vez, tenemos la necesidad de expresar que “estamos aquí”, y requerimos saber que no estamos solos…


En su pequeñísimo libro llamado “Navidad, 25 grados bajo cero”, el padre Segundo Llorente habla de las felicitaciones navideñas que le llegaban todos los años a su tierra de misión, Alaska. Eran una buena ocasión para recordar a tantos amigos, nuevos y viejos, y una buena ocasión para recibir pequeños donativos en forma de billete insertado en el christmas. Hoy en día el venerable sacerdote recibiría bonitos e-mails y pocos billetes. La modernidad es muy triste y empobrecedora (según se mire).

6 comentarios:

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Muy bueno el punto de Radio María, jeje

Como ves, me faltan tablas, pero espero al menos haber dicho lo que muchos oyentes querían decir y no podían.

Un abrazo, gracias por escuchar y Feliz Navidad.

Elentir dijo...

A decir verdad, también cuesta encontrar palabras para comunicar ese notición que es la Navidad a una generación de personas que se cree de vuelta de todo sin apenas tener experiencia en la vida. Eso sí, muy bueno lo que comentas de la necesidad de decirle a otros que "estamos aquí" y saber que no estamos solos. Es curioso como, entre tanto secularismo, sigue existiendo esa sensación de soledad en un mundo lleno de voces que claman contra la superpoblación. Para reflexionar.

rojobilbao dijo...

Daniel yo te he visto bien, y el cierto paralelismo con los problemas que se encontró Osoro por Oviedo ha estado bien traído.

Elentir, la carta de monseñor completa está aquí: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6133

San Isidoro dijo...

Felices Pascuas, rojobilbao, para ti y los tuyos.

rojobilbao dijo...

Muchas gracias San Isidoro, lo mismo te digo y lo hago extensible a mis lectores.

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao, que tengas una feliz y santa Navidad