Música, liturgia y armonía

Nueva entrada en "católicos-on-line", sobre música y liturgia:

Decía el otro día monseñor Ángel Rubio Castro, Obispo de Segovia:

Cuando hoy todo el mundo conocemos nuestras canciones, porque tenemos discos y cintas y espectáculos al aire libre, no es válido poner esta misma música para la liturgia. Un cristiano medianamente culto no puede cantar a Dios atentamente si la melodía que está cantado le recuerda la chica segoviana, o los mozos de Monleón, o me gustan los labradores, o... señor alcalde.

6 comentarios:

cilantro dijo...

Saludos.
Lo que dice el señor obispo parece más que razonable.
Ahora bien, el tema tiene un reverso oscuro, a saber, la incuria con que la Iglesia católica ha gestionado su música en los últimos 50 años. Prueba de ello el lamentable descuido de los órganos, muchos de ellos joyas históricas, para poner a sonar a catecúmenos rasgando guitarras. Y en cuanto a las músicas: yo he escuchado toda mi infancia un arreglo de Dylan, "the answer is blowin' in the wind ..." con el texto castellano de "Saber que vendrás ...". Huelgan comentarios.

Un consejo gratuito: cuiden un poquito la música, Sres. obispos, que hace más grata la ceremonia para los feligreses.

A seguir bien

Tomás Sánchez - Musicapsherae dijo...

El problema no se debe -desde mi punto de vista- a poner a catecúmenos rasgueando guitarras, sino a la falta de profesionalización del oficio de músico al servicio de la iglesia.
Una guitarra bien tocada puede sonar muy bien, pero nunca se hace bien. Igual pasa con el canto. En ese sentido, las conclusiones acerca de música del Concilio Vaticano Segundo se interpretaron no mal, sino nefastamente aquí en España, haciendo cantar a quien no sabe o no tiene facultades para ello, desdeñando a los profesionales que según muchos sacerdotes, "van a la iglesia a dar su concierto y no a servir al altar".
Soy organista desde hace mas de 15 años, y esos casos me los he encontrado multitud de veces; y es harto difícil encontrar una iglesia que pague dignamente a su organista o a su director de coro (caso de disponer de el); y por consiguiente hay varios efectos:
El organista, de tenerlo, debe buscar además otro empleo para poder subsistir, con lo que esto redunda en la perdida de tiempo para ensayar, componer, preparar una liturgia...
Por otro lado, la feligresía se acostumbra a la mediocridad mas absoluta, con lo que cae aun más el efecto de "excelencia" que seria deseable en un músico al servicio de la iglesia.
Tampoco se enseña a los propios seminaristas el canto o la música que les es propio, de ahí que cuando uno va con la misa tal o la misa cual de palestrina, o de victoria, o de bruckner o de poulenc... no lo conocen. piensan que eso, que vas "a dar el concierto" no reconociendo el valor liturgico de la música culta.
Por otro lado, la iglesia no debería permitirse el lujo de que en un mundo como el que vivimos, tan dependiente de la imágen, sea la propia imagen de la liturgia con música la que se pierda, o que se sustituya por otras imágenes menos halagüeñas...
Pienso además, que una persona con formación, culta y sensible, entra en una iglesia en la que están estos granujientos guitarreros y no vuelve a entrar. La iglesia actual, en pos de no se sabe qué clase de evangelización o educación o catequesis, directamente rechaza a las personas con formación musical o artística...
En fin. Sería para hablar laaaargo y tendido.

rojobilbao dijo...

Tomás conozco a 3 organistas y todos lo hacen gratis et amore, no les pagarían a ninguno, para eso, los chavales de las guitarras gratuitas.

Tomás Sánchez - Musicapsherae dijo...

a eso precisamente me refiero. cuando no hay un profesional al frente de la música de una iglesia, es muy dificil que las cosas se hagan demasiado bien. yo también trabajo muchas veces gratis et amore... todos lo hacemos, porque si no, no habria manera de estudiar siquiera... un organo es muy caro y los organistas hemos pasado de tener oficio como otro cualquiera, a ser unos individuos que incluso tienen que "pagar" en forma de "misas" el poder ejercer como tales.
Y encima se ve como una virtud, el que se hagan las cosas gratis, lo que lleva, por supuesto, a que no se valore el trabajo que se está haciendo...
El problema de todos modos no es ese, o al menos no es ese totalmente. Es el de que ni siquiera los guitarreros son profesionales. No hay profesionalización, y como no la hay, es imposible que los no profesionales sepan de la misa la media ni de musica, ni de liturgia, ni de nada de nada. Y es mas, a nadie le importa. Ni a los curas.

educantabro dijo...

Y no solo es importante recuperar la "buena música" en la Iglesia. También habría que recuperar el silencio.

PD: Seria bueno recuperar la santa Inquisición para perseguir a todos los coros guitarristas que destrozan cualquier signo de sacralidad en la celebración religiosa. Excomunión para las guitarras en la Iglesi YA.

Santa Cruz dijo...

Al programado concierto pop falla el grupo, le sustituyen unos amigos cantando gregoriano. Me figuro la que armarían los desencantados.