El sexo como genitalidad: ¿modelo a superar?

El modelo sexual centrado en los genitales, el coito y el orgasmo impide que los niños y adolescentes crezcan aceptando de una forma gradual y más sutil su condición de seres sexuados. La comparación y la presión del grupo impide que se conforme armónicamente la personalidad sexual (su sexualidad), y que los deseos y su forma de materializarlos sea más global , madura y no obsesionada con esta o a aquella forma de compartir placer.

Al seguir asumiendo, en consonancia o disonancia con los valores morales personales, que “sexo es el coito que se hace con los genitales para conseguir orgasmos,” fomentaremos que el acercamiento de las personas jóvenes siga un patrón posible y fantástico, pero que no es el único ni muchas veces el apropiado para el nivel de maduración de esas personas.

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Para evitarlo debatimos acalorados sobre la píldora contraceptiva y el aborto, los anticonceptivos orales, el preservativo y la abstinencia. Y así se invierte en campañas publicitarias que paradójicamente consiguen los efectos opuestos a los pretendidos. Por “poner” un ejemplo, con el “póntelo, pónselo” se dieron más embarazos en adolescentes y más enfermedades de transmisión genital que los que se venían produciendo con anterioridad a la campaña.

Javier Sánchez es psiquiatra y sexólogo.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Me gusta lo de la materialización global.

qwertyy dijo...

El sexo como medio de traer más cristianitos al mundo para hacerle la pelota al namber guan: ¿modelo a recuperar?

CLD dijo...

Ojo, que esto me suena un poco a "Eros y civilización" de Marcuse. Las tonterías que ahí decía el hombre contra la concepción genital del sexo eran de aúpa. El orgasmocentrismo y lo aparentemente opuesto, convertir cualquier tipo de conducta afectiva en sexo, conducen a parecidos resultados.