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La verdadera crisis

Nueva entrada en católicos-on-line sobre las posibles causas del suicidio de un matrimonio italiano, sin ingresos y desesperados.

No conozco los pormenores del caso, pero podemos utilizar esta tragedia para meditar sobre lo que ha causado este final. No conocemos ni la formación espiritual de la pareja, ni su estado mental, pero suponiendo ambos casos en la media, podríamos pensar en las causas externas. ¿Qué puede llevar a tomar una decisión así? La CRISIS. La gente dirá esto y se quedará tranquila. La nueva encarnación del mal puede soportarlo todo.¿Se han fijado que a nadie despiden por vago, inepto o ladrón? Todos pierden el empleo por al crisis. Pues bien, dicha crisis podrá soportar la culpa del suicidio de los italianos, pero un mínimo análisis no. ¿Saben cuantas familias hay en España con todos sus miembros en paro? En Octubre del 2011 UN MILLÓN Y MEDIO; de las cuales más de medio millón no percibían dinero alguno. Por su parte el número de desahucios ronda los 6000 al mes. Y ¿como es que no se dan casos de suicidio como los que comentamos? Por varias razones. La primera que al menos en una gran parte existe una economía sumergida (trabajar sin pagar impuestos ni avisar a las autoridades) que ayuda en muchos casos. Pero aún así, la mayoría no dispone de eso por lo que recurre a las ayudas de las organizaciones benéficas, como Cáritas, que atiende 30.000 familias en Cantabria, 10.000 en Córdoba, 50.000 en Murcia...y por último está la familia, en el concepto amplio, tíos, primos, abuelos, que siempre acuden en ayuda del más perjudicado.

¿Es nuestro deber ayudar a Pakistán?

Pakistán ha vivido un desastre natural y ahora ha comenzado el drama humano; Es nuestro deber ayudarles? Veamos como trata dicho país a los cristianos:

Monseñor Coutts habla de la aplicación de la ‘ley de blasfemia’ en Pakistán.

El obispo alerta de la peligrosidad de la ley 295C o ‘ley de blasfemia’ tanto para musulmanes como, sobre todo, para los cristianos, que son el colectivo más afectado. “Si alguien desafía el nombre del santo profeta Mahoma de la forma que sea, directa o indirectamente, el castigo es la muerte”. Lo más grave es que la ley “no menciona la intención, si el delito se comete de modo accidental o por ignorancia”.

Monseñor Coutts denuncia que “es muy fácil acusar a alguien de haber hablado contra el Profeta. Nadie se para a preguntarse si la acusación es verdadera”. Por eso, apunta varios ejemplos ridículos que han acabado con penas de muerte o cárcel como el hecho de que a alguien se le caiga accidentalmente al suelo el Corán o que reciclando papel se encuentre una página del libro sagrado.

Padre Emmanuele Asi, presidente de la comisión bíblica de Lahore y del Instituto Teológico por los Laicos de Pakistán, analiza la situación de su país y de los católicos y las minorías religiosas, tras las devastadoras inundaciones y a la vista de la creciente influencia del fundamentalismo en aquella zona:

El 97% de los pakistaníes son musulmanes. Los cristiano con el 1,8%, junto con los hindús, los sikh y los bahai la minoría más grande. A pesar de que la Constitución garantiza la libertad religiosa, las minorías religiosas son discriminadas. Cuando llegan las ayudas, son los últimos en recibirlas en caso de catástrofe. A menudo son considerados ciudadanos de segunda clase. De niño, por ejemplo, no podía tocar el pozo de nuestra escuela porque era cristiano. También hoy pocos musulmanes frecuentan tiendas o restaurantes dirigidos o frecuentados de pertenecientes a otra fe. Delante de los tribunales el testimonio de un musulmán vale el testimonio de dos fieles de otras religiones.

¿De verdad debemos ayudar? Probablemente (ya se nos dijo "Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes los aman. Y si hacéis bien a quienes os hacen el bien, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir; ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto.), pero de hacerlo hagámoslo con cabeza. Que nuestras aportaciones vayan a nuestros hermanos sufrientes, hagámoslo a través de Ayuda a la Iglesia necesitada. Aquí. Y lo que sobre, para el resto de la población, que la caridad bien entendida empieza en uno mismo.