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El rincón de la ¿libertad?

José García Palacios, ha decidido unirse a la cruzada de aquellos que quieren ver condenados a los policías que a todas luces se han excedido (asunto JMJ), publicando su foto y los datos de los que disponga en su blog. Cuando le he hecho saber que 1º la Justicia no precisa de él ni su blog para dar con los agentes que se extralimitaron y 2º que ETA sí agradecerá cuantos datos pueda aportar sobre dichos agentes por DOS veces ha borrado el comentario con la excusa de que son ofensivos.

En el rincón de la "libertad" encajan muy mal las críticas.

Se un buen tío y maltrata a Pío

El sectarismo ha llegado con virulencia al grupo libertaddigital. ¿el pecador? Pío Moa ¿el pecado? Una defensa (estimo que desacertada) de la defensa del franquismo por el liberalismo. Mis razones dudo que interesen por lo que las omito pero veamos como se manejan tras el duelo Pío Moa vs Vilches dos pesos pesados del grupo liberal, Federico Jimenez Losantos y César Vidal.


Dice sin nombrar Federico:

Lo dije ayer ante los accionistas y lo digo hoy: nosotros estamos en contra de los que quieren desenterrar a Franco y de los que quieren revivirlo. Libertad Digital no se ha hecho para defender la libertad y favorecer o permitir ¡que desentierren a Franco o que lo resuciten y lo conviertan en liberal! El nuestro es un medio que defiende la libertad: la libertad individual, la democracia, la economía de mercado, la nación español y la autonomía de los individuos. Y no nos vamos a mover. Y el que quiera hacer publicidad de un franquismo retrospectivo o de un antifranquismo retrospectivo, puede buscarse otros medios.

En su periódico hará lo que le plazca, pero no deja de ser una mezcla de sectarismo y matonismo despacharse así una diferencia de opiniones.

Dice Cesar Vidal nombrándolo:

En los últimos tiempos, pues, he ido sintiendo, con profunda pena, la sensación de que Pío Moa estaba comprometiendo sus mejores aportes del pasado por culpa de un comportamiento, expresado con creciente entusiasmo, que consiste en escribir y hablar de temas sobre los que no tiene conocimientos suficientes más allá de la simple opinión.

Y esto viene de una persona que afirma saber de todo un montón y que escribe (y habla) de casi cualquier tema, siempre pontificando.


¿Acaso no saben debatir sobre lo que no están de acuerdo sin tener que bien rebajarse bien mostrar su (oculto) fondo moral?



Interesante reflexión electoral

En mi caso particular, no he podido localizar partido alguno cuyo programa no me provoque arcadas. No los culpo, porque mis exigencias, aunque sencillas, no son precisamente el pasaporte a la popularidad: abolición de las autonomías, ilegalización del aborto, prohibición de cualquier tipo de subvención, sufragio censitario sólo para los que pagan impuestos directos y sus cónyuges y libertad para elegir educación, sanidad y sistema de pensiones privados o públicos son los ejes centrales de mi propuesta programática... y el pasaporte más directo al suicidio político de cualquiera que la defienda en una sociedad tan colectivista como la nuestra.

Eso nos pasa a los de derechas, conservadores a fuer de liberales, porque los rojos están cojonudamente representados. Ellos tienen, y lo digo con sana envidia, una constelación de formaciones que van desde los que exigen la implantación de la dictadura del proletariado y los sóviets a los que tienen un cierto toque milenarista, con energías positivas, altermundismo y sentimentalismos varios.


Una de las consecuencias de tanto rescate

Vargas Llosa, hijo (el mejor), sobre el éxito de los populistas debido a unos rescates financieros estrambóticos.


Los extremistas surgen en las naciones civilizadas cuando el desquiciamiento de las cosas hace que sus soflamas suenen razonables. En vísperas de la elección, Timo Soini afirmó: «Cada vez que se rescató a un país, las autoridades europeas le garantizaron a la opinión pública que no habría más rescates… los nórdicos están cansados de pagar las fiestas del sur». Suena razonable. Y muy espeluznante.

Doctrina Social de la Iglesia: algunos apuntes a la carta pastoral



Dedicado a los obispos firmantes con tanto respeto como afecto.

33. La Iglesia es, en ese sentido, la matriz de la acción laical; ésta no puede ejercerse desde la pura individualidad, porque en semejante suelo, como dice el Evangelio, la semilla apostólica, por buena y noble que sea, acabará marchitándose. Por ello, teniendo en cuenta la legítima “autonomía de la realidad terrena” y de la propia persona, deseamos fomentar en nuestras diócesis una triple acción interrelacionada.

En primer lugar, la encaminada a la formación del laicado en la Doctrina Social de la Iglesia. El desarrollo de esta doctrina ha sido dinámico y concreto, buscando responder a los desafíos cambiantes de cada momento histórico. Ese carácter moral práctico la faculta verdaderamente para iluminar el camino a seguir y abrirse a nuevos desarrollos. Por ello deseamos promover una coordinación efectiva entre las instituciones de formación teológico-pastoral, nuestros servicios de laicado y apostolado seglar, y los secretariados sociales y delegaciones de pastoral social, para que impulsen y fortalezcan esta acción formativa de capital importancia.

La acción formativa es necesaria como medio orientado a un fin; por ello, requiere una segunda acción, que es la promoción de grupos laicales en los ámbitos culturales, sociales, científicos, económicos y políticos. La tercera acción, inseparable de las otras dos, es el acompañamiento continuo que estos grupos requieren, para garantizar su calidad y su vitalidad.

Estos párrafos extraídos de la carta pastoral de los obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebastián y Vitoria, me dan pie para analizar un texto al que se le pueden sacar tantas valoraciones críticas como positivas. Siendo la DSI tan amplia y heterogénea, este texto se encuentra ampliamente imbuída de ella (no debiera ser de otra manera), para algunos pondrá el acento más en una parte que en otra, e incluso como dijera de “Caritas in veritate” George Weigel parece “un híbrido”, en el que se mezclan el agudo pensamiento sobre el orden social propio del Papa con elementos del enfoque peculiar del Consejo Pontificio Justicia y Paz, de corte anticapitalista.

Encontramos ya en la introducción un lugar común de los textos de la DSI, una apelación al derecho a hablar de un tema sin declararse especialista y sin pretender dar soluciones de tipo técnico:”No pretendemos realizar ningún análisis científico ni aportar soluciones técnicas o políticas. No es nuestra misión. Nuestro deseo es comprender los hechos de manera adecuada, leerlos a la luz de la fe, con especial hincapié en las dimensiones ética y cultural de la crisis, y sacar las debidas consecuencias de conversión y compromiso.” Más un recurso a la captatio benevolentiae, que una realidad. Uno de los obispos firmantes monseñor Iceta, fue durante varios años miembro del Consejo de CajaSur, por lo que sin ser un técnico, de una visión preparada se le puede considerar, además de contar los obispos para esta carta con asesores cualificados. Y añadiré que durante el texto se proponen soluciones de tipo políticas, claramente, por lo que insisto en que no pasa de un recurso estilístico.

Continuando en el prologo encontramos dos interesantes afirmaciones; por una parte leemos una cita de la “Critas in veritate” “El ser humano es totalmente libre sólo cuando es él mismo, en la plenitud de sus derechos y deberes y lo mismo cabe decir de toda la sociedad.” Para a continuación afirmar “Es preciso preguntarnos si la sociedad opulenta y de consumo nos hace más personas; si se la puede considerar justa, frente al escándalo de la pobreza en el mundo y de las desigualdades económicas entre países y en el interior de los mismos, sean avanzados o emergentes.” No sólo importa la literalidad de lo dicho, si no también la interpretación, real o no, subyacente (pues uno puede no querer decir algo pero ser consciente de que se va a interpretar del modo equivocado y por ello es responsable de lo escrito). Así, queda bastante clara la defensa papal de la democracia y del derecho natural que sostiene la libertad humana. Pero de la misma manera que los obispos no se plantean reformular la (im)perfecta democracia en la que nos desarrollamos sí pretenden reformular el concepto de capitalismo, igualmente demostrado como el más aceptable (nadie huye del sistema capitalista para abrazar los otros ya existentes) y parecen justificar dicha reformulación caricaturizando su esencia (sociedad opulenta y de consumo). No creo que ninguno de los dos deba ser reformulado; es más creo que deben ser defendidos como indiscutibles ante los constantes ataques que sufren (especialmente el capitalismo) por los liberticidas de toda época.

En su legítimo interés por enraizar el texto en la DSI, se hace eco de un informe vaticano que afirma de manera falsa que “la tendencia, predominante hasta un pasado reciente, de confiar el funcionamiento del mercado financiero a su capacidad de autorregulación.” Y además subraya tal falsedad con una coletilla aún más sorprendente “El mismo informe señalaba algo en lo que parece existir un gran consenso” gran consenso si ponemos los ojos en un tipo de economistas y analistas que aborrecen la libertad y las pruebas que muestran que donde la libertad de mercado (de la mano de la democracia) se desarrolla con mayor naturalidad, el nivel de vida de la sociedad mejora. ¿Por qué sostengo que el informe afirma algo falso? Veamos el caso de Fannie Mae y de Freddie Mac (ambas intervenidas, para evitar su caída, por el estatal FHFA), tenían un trato especial, recibían líneas de financiación del Tesoro americano y tenían todo su negocio supervisado y regulado: volumen de préstamos, cantidades mínimas de capital, activos totales que podían adquirir, etc. ¿De qué capacidad de autorregulación se habla cuando el sistema financiero está tan intervenido?

Entre tanta pega que estoy poniendo llega el primer olé. Como un rayo de sol en un día nublado se lee una acertada afirmación: “También en algunos países europeos, y entre ellos España, una parte anómalamente elevada de su crecimiento económico se ha debido a una situación de dinero fácil y de boom inmobiliario. Curiosamente, aunque el sentido común hacía ver que tal situación era insostenible, se creó un estado psicológico de euforia que impulsó una “huída hacia adelante”. He ahí la clave del problema en el que nos vemos inmersos, un obsceno volumen de dinero, creado de forma artificial y sin sostén real que ante su baratura, hizo que la gente asumiese inversiones malas y decisiones de compra absurdas que no hizo sino inflar varios mercados, en especial el inmobiliario, haciendo creer a la gente que poseía inmensas riquezas en forma de inversión “segura”. Lastima que no continúen con su análisis y pongan el foco en el desastre que supone para la gente el sistema monetario internacional.


Sigue aquí.

Un catedrático tan osado como ignorante

Antonio Ruiz de Elvira catedrático de Física responde a los lectores de elmundo.es sobre el problema de la contaminación en Madrid:


7. ¿Qué le parece la actitud de la concejal de Medio Ambiente de Madrid, Ana Botella, ante el problema de la contaminación, cuando dice que "lo que asfixia a los madrileños es el paro"?

La de alguien que habla sin saber lo que dice: Arreglar el problema de la contaminacion en Madrid crearia automaticamente miles de puestos de trabajo, pues habría que cambiar las calefacciones, los aislamientos la estructura de las casas, y cambiar los sistemas de circulacion, los modelos de coches. Cualquier cambio genera puestos de trabajo. La frase de la Sra. Botella no se entiende, salvo si la pronuncia una ignorante.


Frente a esta sandez repliquemos con la falacia de la ventana rota de Bastiat, economista vasco excepcional muerto en 1850 (de manera que bien podría el catedrático darse por enterado) que viene a ser como sigue:

Un chico algo travieso, tira un ladrillo contra la ventana de la panadería de su barrio y la destroza. El panadero sale furioso a la calle, pero el chico ya se ha ido.

Rápidamente comienza a reunirse un grupo de curiosos que observan los restos de la vidriera sobre los panes y las facturas del local. Algunos de los curiosos comienzan a filosofar acerca del hecho y expresan que, después de todo, esta desgracia puede tener su lado bueno: significará una ganancia para algún vidriero. ¿Cuánto cuesta un nuevo vidrio? ¿100 euros? No es una suma tan importante. Además, si los vidrios nunca se rompiesen ¿Qué pasaría con los negocios de vidriería?

El razonamiento continúa. El vidriero tendrá 100€ más para gastar en otras cosas y esto a su vez hará que otros gasten esos 100€ y así hasta el infinito. La "ventana rota", va a ir generando dinero y empleos en forma de espiral y la muchedumbre concluirá, entonces, que el chico travieso lejos de ser una amenaza pública, se ha convertido en un benefactor social!

Hasta aquí la historia, pero veamos el caso desde otra perspectiva.

La multitud estaba en lo cierto al menos en algo: la ventana rota implicará más ganancia para algún vidriero, quien seguramente, se pondrá muy feliz gracias a este pequeño acto de vandalismo. Pero ¿Qué sucede con el panadero?

El panadero tendrá 100€ menos para gastar, por ejemplo, en comprarse un traje nuevo.

Debido a que tuvo que reponer su vidriera, se quedará sin su traje nuevo (o cualquier otra cosa que hubiese deseado adquirir). En lugar de tener una ventana y 100€, ahora sólo tiene la ventana. Más bien, como él pensaba ir a comprarse el traje esa tarde, en lugar de tener ambas cosas, la ventana y el traje, deberá contentarse con tener solamente la ventana.

Si pensamos en el panadero como miembro de la comunidad, ésta ha perdido la posibilidad de tener un nuevo traje que de otra forma hubiese existido, es decir que en este sentido: se ha empobrecido (carece de algo que necesitaba). La ganancia que obtiene el vidriero, no es otra cosa que la pérdida que tiene ahora el sastre. Ningún nuevo "empleo" ha sido creado.

La multitud solamente estaba pensando en 2 partes de la transacción: el panadero y el vidriero. Se olvidaron de la 3ª parte potencial involucrada en ella: el sastre. Ese olvido se debe precisamente a que el sastre nunca entró en escena.

La gente verá la nueva ventana colocada al día siguiente. Lo que nunca verán es el traje nuevo, simplemente porque nunca será confeccionado. Ven solamente lo que es inmediatamente visible a sus ojos. Al final, mirando el conjunto de la industria, se ha perdido el valor de un cristal, llegando Bastiat a la conclusión de que "la sociedad pierde el valor de los objetos inútilmente destruidos" y que "la destrucción no es beneficio". A nuestro obtuso catedrático se le escapa el concepto de "costes de oportunidad".

Se llamaba Marcela de Jesús

En una ocasión leí a Savater explicar la imposibilidad de un debate con los batasunos. Explicaba que si debía comenzar a debatir por qué no se debe matar a otra persona, lo encontraba todo innecesario (por inútil) y sobre todo cansino. Anoche leyendo e intentando debatir con un estimable bloguero, terminé dándome cuenta que el debate era imposible. Se hablaba sobre los derechos de un embrión. Justificaba él la doctrina que sostiene la ausencia de derechos de un embrión humano. En el debate llegó un momento en el que al citar yo el caso de los niños anancefálicos (nacen sin cerebro o con una mínima expresión de él) sostuvo Luis que carecen de derechos, que no son humanos al faltarles lo que les dota de humanidad (pues niega la existencia de eso que denominamos ALMA). Que alguien de quien tengo una gran opinión sostenga convencido algo así y (por su trayectoria) considerándolo una persona honesta, inteligente y lejos de cualquier ideal eugenésico, me revolvió por dentro y me dejó tocado. He pensado mucho en el tema durante el día. No tanto sobre qué argumentar, sino en cómo es posible que se de un caso así, cómo hay quien pueda estar ciego a la humanidad de alguien.

En internet he encontrado algo que casi había olvidado, el caso de una niña anáncefálica brasileña, una niña que no murió en el parto o a las pocas horas como habían pronosticado los médicos (como tantas veces más preocupados por cercenar una vida como esa que por ayudar a salir adelante, hasta donde lleguen, dos vidas humanas), no, una niña que vivió un año, ocho meses y doce días y que pese a las inmensas dificultades respiraba, comía y al no notar el contacto materno lloraba. ¿Era ese bebé consciente de sí mismo? Pues ni lo sería ni estaría capacitado para ello, pero era sin duda un ser humano y negarle dicha condición me entristece profundamente. No es tan sólo una cuestión de empatía (no hacia los padres, sino hacia dicha criatura) es una cuestión de principios; si no todo lo nacido de mujer es un ser humano, lógicamente podrá alguien negar la humanidad de gente basándose en otros conceptos de tan dudosa valía y se instalará la pureza racial.


Libertad para Asia Bibi

Menos mal que la gente reacciona y habla del tema. Sólo así lograremos la libertad de Asia Bibi, condenada por ser cristiana, siendo la excusa una supuesta blasfemia. José María Marco ha escrito una interesante columna al respecto:

En realidad, el fundamento de la libertad es la libertad religiosa. Para conseguir la libertad no había que impedir la religión. Había que evitar que el poder político impusiera ninguna. John Locke, padre del liberalismo, llegó a sostener que una sociedad que quiera preservar la libertad no puede darse el lujo de tolerar el ateísmo, que disuelve cualquier lazo social... El debate resurge ahora en algunos países, en particular en algunos musulmanes. 

No sólo a la contra, también a favor

Leo en el mundo.es:

De las cerca de 500 contiendas para el Congreso que tendrán lugar el próximo 2 de noviembre, sin duda, la que ha atraído un mayor interés tanto de los medios como de los dos grandes partidos es la que enfrenta a Harry Reid con Sharron Angle.

(...)

Nadie encarna de forma tan nítida como Reid la agenda política de Obama, además de la odiada figura del político tradicional de Washington, experto en todo tipo cambalaches. Nadie encarna mejor que Angle la rabiosa pureza ideológica del insurgente Tea Party, así como su voluntad de romper con el 'establishment'.

Por eso, la batalla de Nevada representa un referéndum sobre la agenda de la Administración Obama. Además, siendo Reid el segundo demócrata más poderoso del país, su derrota supondría un duro golpe moral para el partido en el Gobierno. En cambio, su reelección permitiría a la Casa Blanca argumentar que se salvaron los muebles.

Tan sólo por ver caer a Reid, aplaudo a cualquiera que se presente contra él. Pero es que si leemos las opiniones de su contrincante, el aplauso es se enfrente a quien se enfrente:

Private Property (la propiedad privada es algo que siempre ha defendido)

Sharron Angle respects the rights of the individual to own property. She led the effort for the Angle Property Tax Restraint Initiative, which placed a hard cap on property tax increases which future legislatures could not reverse. Sharron also co-sponsored the initiative that protected property owners from the potential abuses of eminent domain.

Family Values (llama matrimonio tan sólo a la unión varón-hembra)

Sharron Angle recognizes the traditional family as the foundation of America's society.

Sharron worked to pass the Constitutional Protection of Marriage Act in Nevada, which defines marriage as between one man and one woman. Sharron Angle has been endorsed by Family PAC Federal and Concerned Women for America.

Protection of Life (contraria al aborto)

Sharron Angle believes all human life is precious, regardless of location, age, infirmity, or degree of dependence.

Sharron has been endorsed by Phyllis Schlafly, Life and Liberty PAC, and Concerned Women for America.

Y mucho más...

El "milagro" chileno



Quien más quien menos, todos hemos oído y leído sobre el "milagro" económico durante la dictdura pinochetista en Chile. El "milagro" no fue sino una inteligente serie de decisiones politico-financieras con fuerte contenido económico que pretendió que la iniciativa privada sustituyese al ineficaz control público. Las medidas adoptadas fueron primero y como primer paso ineludible, una  reducción del gasto fiscal, reestructuración del aparato estatal y un control estricto de la gestión presupuestaria y más tarde, una reforma tributaria, reforma laboral,  liberalización de controles en sectores de la economía , libre movimiento de inversiones y divisas y liberación de los aranceles entre otras medidas.

Todas estas medidas fueron tomadas siguiendo las indicaciones de los denominados "Chicago boys" un grupo de cerca de 25 economistas chilenos, la mayoría titulados en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y con postgrado en la Universidad de Chicago durante la década de los años 1960, los cuales fueron apoyados y aleccionados por sus profesores de la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago (Milton Friedman y Arnold Harberger).

Su éxito es incuestionable y aún hoy sigue siendo Chile un modelo de prosperidad en la zona ( y un ejemplo en ciertas cosas que exportar incluso en España). Po eso me ha sorprendido tanto leer cierta noticia.

Jóvenes que buscan una sociedad más justa y más cristiana participaron, este lunes, en el I Congreso Estudiantil de Justicia y Moral Social “Juan Enrique Concha”. Durante el encuentro, se trataron numerosos temas de Doctrina Social de la Iglesia. El encuentro, organizado por Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Católica de Chile, contó con una nutrida participación de asistentes durante todo el día.

(...)

Juan Antonio Widow, por su parte, expuso las relaciones de la doctrina social de la Iglesia con la economía y el problema de la usura, mientras que Matías Petersen desarrolló la cuestión de la fundamentación moral de la economía y la inhumana visión filosófica de las escuelas austríaca y de Chicago.

Si en el mismo Chile, teniendo de primera mano el ejemplo de las bondades (por muy mejorables que sean) de la aplicación directa de la filosofía liberal (escuela de Chicago, por favor no es este un debate sobre su liberalismo) ¿Qué se puede esperar en el resto del mundo sino una máxima incomprensión.



El Nobel de literatura

Vargas Llosa ha sido premiado como todo el mundo sabe (excepto el chino disidente premio nobel de la paz, al que no le cuentan nada, los amables chinitos de las olimpiadas y expos universales). En lo que más se insiste es en su calidad de "liberal". Para cumplir con el requisito de liberal se le pide sobre todo ser un firme partidario de libre mercado y su autodenominación como tal. Pero ¿es un liberal? Si ánimo de repartir los dichosos carnets y aceptando que haya quien lo considere como tal yo no lo hago, al menos como arquetipo, al defender el aborto, ¿puede un liberal dejar sin el derecho básico a un nasciturus?*, y apoyar vivamente a un partido como UPyD, que ni es liberal, ni lo pretende.

Pero es que además, más de un comentarista ha subrayado que resulta chocante y una alegría que la academia sueca se haya "atrevido" a premiar a un liberal fuera de la categoría económica. Dejando de lado que (supongo) que habrá premiados liberales tanto en física como en cualquiera del resto de categorías al no subrayarse sus convicciones (se les premia por su trabajo, no por sus pensamientos políticos-vitales) nótese que puestos a premiar a un liberal lo hacen a alguien que en todo lo demás pertenece al mainstream progre. Abortista, favorable al matrimonio gay, que escribe para "El País" y publica en Alfaguara. Si Vargas Llosa no es más de Prisa, sale corriendo.

En fin, algunos (que no somos tenidos por liberales) miraremos el premio desde una distancia respetuosa, sin alegrarnos en exceso, pero ni sentir pena.



*Atención al disparate que soltó defendiendo el aborto en "El País" allá por el año del Señor 1998:

Un inmenso número de mujeres se ven empujadas a abortar por ese cuarto supuesto, precisamente: unas condiciones de vida en las que traer una nueva boca al hogar significa condenar al nuevo ser a una existencia indigna, a una muerte en vida. Como esto es algo que sólo la propia madre puede evaluar con pleno conocimiento de causa, es coherente que sea ella quien decida. Los gobiernos pueden aconsejarla y fijarle ciertos límites -de ahí los plazos máximos para practicar el aborto, que van desde las 12 hasta las 24 semanas (en Holanda) y la obligación de un periodo de reflexión entre la decisión y el acto mismo-, pero no sustituirla en la trascendental elección. Ésta es una política razonable que, tarde o temprano, terminará sin duda por imponerse en España y en América Latina, a medida que avance la democratización y la secularización de la sociedad (ambas son inseparables).

Liberalismo religioso y liberalismo político

 

LIBERALISMO RELIGIOSO (Según el cardenal Newman):

El liberalismo religioso es la doctrina que afirma que no hay ninguna verdad positiva en religión, que un credo es tan bueno como otro, y esta es la enseñanza que va ganando solidez y fuerza diariamente. Es incongruente con cualquier reconocimiento de cualquier religión como verdadera. Enseña que todas deben ser toleradas, pues todas son materia de opinión. La religión revelada no es una verdad, sino un sentimiento o gusto; no es un hecho objetivo ni milagroso, y está en el derecho de cada individuo hacerle decir tan sólo lo que impresiona a su fantasía. La devoción no está necesariamente fundada en la fe. Los hombres pueden ir a iglesias protestantes y católicas, pueden aprovechar de ambas y no pertenecer a ninguna. Pueden fraternizar juntos con pensamientos y sentimientos espirituales sin tener ninguna doctrina en común, o sin ver la necesidad de tenerla. Si, pues, la religión es una peculiaridad tan personal y una posesión tan privada, debemos ignorarla necesariamente en las interrelaciones de los hombres entre sí. Si alguien sostiene una nueva religión cada mañana, ¿a ti qué te importa? Es tan impertinente pensar acerca de la religión de un hombre como acerca de sus ingresos o el gobierno de su familia. La religión en ningún sentido es el vínculo de la sociedad.


Pero ¿qué dice el liberalismo político ante la religión? En realidad más bien poco. El liberalismo político sostiene que la religión forma parte del ámbito privado de cada cual, por lo que en principio no hay razón para valorarla y desde luego, no entra entre sus funciones clasificarlas en verdaderas o falsas. Así, a un liberal le dará lo mismo que una religión asegure el eterno infierno para un homosexual irredento; pero no le dará igual que otra castigue con la muerte la práctica de la homosexualidad. Dicho de otra manera, al liberal no le importa tanto la dóxa (opinión) como la praxis (acción).

Pero entonces ¿cómo puede ser una persona católica y liberal? Pues sosteniendo que sólo una religión es verdadera, viviendo según sus preceptos y educando a sus hijos según dicha Verdad, pero tolerando con naturalidad la presencia de otras religiones a su alrededor y no pretendiendo que desaparezcan sino por medio de la apologética.

¿Es posible que se de la unión de liberalismos en una persona? Claro, no es raro. Lord Acton fue un liberal de gran talla en lo político y el perfecto ejemplo en lo religioso, por lo que como católico es un contraejemplo para mi.




 

Popper y lo que atañe a la política


Para dar un paso hacia la solución de este problema de la agenda y de la no agenda de una política pública recomiendo distinguir entre lo que , grosso modo, podemos llamar "valores positivos" y "valores negativos" o, simplificando, bienes y males. Y mi argumento -que la miseria debería considerarse una cuestión de política pública mientras que la felicidad no-se podría reformular quizá de la siguiente manera: la lucha contra males concretos que son evitables, como la miseria, que se puede evitar, debería considerarse responsabilidad pública, en tanto que la realización de bienes positivos concretos similares no debería ser considerada una obligación pública.

Valores públicos y privados (circa 1946)

La libertad

George Weigel escribe sobre la libertad en su libro "La verdad sobre el catolicismo", ediciones Cristiandad:

Hoy en día la libertad se entiende generalmente como voluntad propia: hacer lo que queremos y hacerlo  “a nuestra manera”. Desde esta perspectiva, la libertad es la facultad de elegir, y esta elección lo es todo. La libertad no tiene otro objetivo que lo que yo escojo en cualquier circunstancia. Como la libertad es simplemente elección, se puede atribuir a cualquier cosa siempre y cuando nadie salga herido en el proceso. En este sentido, la sugerencia de que determinadas opciones son simplemente incompatibles con nuestra dignidad como seres humanos, con nuestra libertad, es una violación arbitraria e inaceptable de esa libertad. La expresión “lo hice a mi manera” describe el valor más alto de la vida moral. 

El gran historiador inglés sobre la libertad, Lord Acton, nos ofreció un punto de vista drásticamente diferente en el siglo XIX. Libertad, insistía el autor, no es el poder de hacer lo que queramos. Libertad significa tener derecho a hacer lo que deberíamos hacer. La libertad y la bondad están íntima e inextricablemente relacionadas.

Añade dos ejemplos. El aprendizaje de un idioma y de un instrumento musical. Y señala que si bien puede parecer tiránico y un engorro los ejercicios para adquirir destreza con el piano, una vez hechos y aprendidos, le proporcionan a uno una inmensa libertad de ejecución de hasta las piezas más difíciles.

"Por supuesto cualquiera tiene la libertad necesaria ara aporrear un piano, creando un ruido aleatorio, pero, como apunta el Padre Servais Pinckaers, un eminente teólogo moral, este es el tipo de libertad rudimentaria y salvaje> que "

El escaner y el pudor

"Quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad." Benjamin Franklin


Sacado del blog Opus Prima:

Las nuevas medidas de seguridad que varios países podrían instalar en sus aeropuertos, en especial para los vuelos con dirección a los EEUU, pueden generar un atentado contra la dignidad de las personas. El escáner corporal atenta contra la intimidad del ser humano ya que genera imágenes muy precisas del cuerpo humano en tres dimensiones, cercanas al desnudo integral y permite ver detalles que son propios de la intimidad de la persona. Sin lugar a dudas, el Estado policial bajo el que vivimos, como si de una novela de George Orwell se tratara, convierte al hombre en un ser meramente público.  

(...)

El cuerpo no es un accidente, no es sólo carne, sino que expresa a la persona en su ser concreto ontológico y existencial, expresa el ‘yo’ humano personal, que construye desde dentro su perfección exterior. El cuerpo, puede decirse, que es el modo que tenemos de presentarnos como personas. El ocultamiento de los rasgos sexuales tiene motivos antropológicos y éticos: no aparecer ante los demás como un objeto, como una cosa. El pudor refleja la esencia de la persona humana y los escáners corporales la destruyen al convertir el cuerpo del ser humano en un objeto, en una cosa sin la menor importancia.

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30 de Diciembre de 2009

Todos los partidos políticos holandeses expresaron su intención de apoyar el uso de los escáneres, argumentando que la seguridad de los pasajeros está por delante de la reflexión sobre la violación de la vida privada.

Hoy

En una rueda de prensa celebrada en la embajada española en Washington, el ministro de Fomento, José Blanco, se mostró convencido de que "será inevitable la utilización de escáneres con imágenes corporales" para garantizar la seguridad de los aeropuertos. 

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Léase sobre el tema este artículo de Daniel Pipes y este editorial de Libertaddigital vistos ambos aquí.

Libros del año

Lugar de honor: "El buscavidas" de Walter Tevis, editorial Alamut. Breve e intenso libro lleno de dialogos de altura y sobre todo una transcripción vívida de un submundo nocturno lleno de interés.

La Hoguera: "Confesiones de un pirata" Como joven párroco, el padre Christopher ha oído muchas confesiones, pero su propia historia es más asombrosa que ninguna revelación que le hayan hecho sus feligreses… Porque cientos de años antes de haber nacido, Chris fue capitán pirata. A la hoguera, y no me refiero a la virtual.

Libro religioso: "Medjugorje" de Jesús García, editorial libroslibres. Un fenómeno que aun estando en cuestión conviene conocer y el libro ofrece los datos necesarios.  

Libro liberal: "Una crisis y cinco errores" de Rodriguez Braun y Rallo, editorial LID. Breve pero enjundioso análisis de la crisis que nos golpea. Se sale de los lugares comunes (aunque no de los austríacos, of course) y pone el foco en las razones que posibilitaron esta crisis. Se centra en las causas materiales y deja a un lado las morales tratándolas de pasada y casi con arrogancia. Lo considero por ello un tanto incompleto pero desde luego necesario.

Fekete, oro y dinero

Muy probablemente concluirá el año 2009 sin que se haya conmemorado el centenario de un evento de gran importancia en la historia, que figura en forma destacada como la causa principal de la Gran Crisis Financiera del siglo. Este evento fue aquel al cual se le dio el falso nombre de “Legislación de Curso Legal” de 1909.

(...)

Quiero subrayar que he dicho que la legislación que llevó el nombre de “Legislación de Curso Legal” no fue tal, porque “curso legal” en este contexto fue una maligna distorsión del sentido aceptado de la frase. No había ningún aspecto de coacción en el curso legal, anteriormente a 1909. Los billetes de banco circulaban como dinero, pero su aceptación era enteramente voluntaria. La gente tenía el derecho incondicional de cambiarlos por moneda del país, o sea, por monedas de oro. Si un banco no podía entregar moneda de oro a cambio de un billete estaba en mora técnica y tenía que atenerse a las consecuencias.

(...)

La medida se representó como un simple cambio, conveniente por razones de eficiencia. No hubo debate público respecto a sus implicaciones. En aquel tiempo, nadie podía adivinar las consecuencias ominosas. Nadie sospechaba mala fe de parte del gobierno. Como prueba de buena fe, se permitió que el oro continuara en circulación por otros cinco años. Los bancos entregaban las monedas de oro sin mayor problema. No hubo un notable incremento en la acumulación de monedas de oro por el público, señal que éste albergaba una confianza implícita en su gobierno. Cuando la guerra finalmente estalló en 1914, “los cañones de agosto” anunciaron el efecto demorado de las leyes de curso legal. De inmediato, todas las monedas de oro se escondieron. Los bancos se rehusaron a entregar oro a cambio de billetes. La Legislatura, incluso todos los diputados socialistas, votó a favor de los créditos bélicos que solicitaba el gobierno, sin demora.

(...)

Nuestra crisis financiera actual es la culminación de una tragedia que se nos endilgó por la coacción en el campo monetario. La salida de la crisis y el camino para evitar otra Gran Depresión, es por vía de la restauración de la libertad en el ámbito de la moneda: por medio de una hábil revocación de las leyes de curso legal. Es necesario rehabilitar el patrón oro junto con el sistema de “clearing” que lo acompañaba, el mercado de letras de cambio. La naturaleza monopólica de deuda gubernamental en el mercado de bonos tiene que eliminarse mediante la reintroducción de la competencia que la moneda de oro le hará a las promesas gubernamentales. Los tenedores de bonos que no quedan satisfechos con la tasa de interés que ofrecen los cupones que arbitrariamente se adjuntan a los bonos de gobierno, deben recuperar nuevamente su derecho: el derecho de colocar sus ahorros en monedas de oro, como lo hacían antes de 1909. De esta forma, podrían obligar a los gobiernos a pagar tasas de intereses competitivas, para atraer los ahorros de los particulares. Toda coacción en el campo monetario debe cesar. La dignidad del individuo debe respetarse. La actitud colectivista de los gobiernos debe descartarse a favor de una actitud que favorezca al individuo, una actitud que restaura la libertad y la libre iniciativa del ser humano.

(...)

Antal Fekete

Discurso del Profesor Antal E. Fekete, matemático y experto monetario , durante una cena benefica de “The Ficino School” en Auckland, Nueva Zelanda, el 28 de octubre 2009.

Completo aquí.

Algunos apuntes sobre liberalismo y catolicismo

Richard John Neuhaus fue un prominente sacerdote católico y escritor nacido en Canadá, naturalizado estadounidense. Cercano, aunque no oficial, colaborador del presidente George W. Bush, a quien asesoraba en una serie de asuntos éticos y religiosos, entre los cuales se hallaban el aborto, la investigación de células madre y la clonación. 

En un artículo sobre este sacerdote José María Marco da alguna de las claves para entender su pensamiento. "En economía, Neuhaus participó en el grupo de Michael Novak y Richard Benne que argumentó la superioridad moral de la economía de mercado y aportó su apoyo doctrinal a la redacción de la encíclica Centesimus annus (1991), de Juan Pablo II. " (...) "Neuhaus, canadiense nacionalizado norteamericano, considera que el experimento norteamericano no es, como ha mantenido una determinada tradición liberal, un simple acuerdo entre individuos, sino un pacto (en inglés, covenant) hecho al amparo de Dios (under God, como reza desde los años cincuenta la promesa de lealtad a la bandera que los escolares norteamericanos recitan todas las mañanas). Ese pacto es lo que las elites progresistas han venido ignorando desde los años setenta. En cambio, el pueblo norteamericano, religioso en un 90 por ciento, ha sabido preservarlo. Neuhaus llega así a acusar de falta de democracia a una actitud que finge desconocer la adscripción religiosa aplastantemente mayoritaria de la opinión pública, por no decir del pueblo, norteamericana. El intento de vaciar el espacio público de cualquier presencia religiosa vendría a ser una imposición sobre la opinión mayoritaria, hecha, además, mediante artificios jurídicos y no mediante el debate democrático, como lo prueba que su principal instrumento fueran sentencias judiciales y no decisiones respaldadas por los votantes." (...) "La libertad, para Neuhaus como para Lord Acton, no consiste en la posibilidad de hacer lo que se quiera, sino en la garantía de que se pueda hacer lo que se deba. Esa garantía, que Estados Unidos ha venido proporcionado hasta ahora, puede acabar desapareciendo si se sustrae a la mayoría de la población las bases (muy mayoritariamente religiosas) que fundamentan sus elecciones morales y se le impide manifestarlas, aunque lo hagan "a veces", como dice Weigel, de una forma "torpe", estéticamente poco aceptable por esas mismas elites." (...) "En los años noventa, cuando la polémica causada por The Naked Public Square, Neuhaus se esforzó por demostrar que la democratización, como en general la modernización de una sociedad, no tiene por qué ir acompañada de la secularización, como demostraba el ejemplo norteamericano. Una cosa es la libertad religiosa promulgada en la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, con la consiguiente neutralidad del Estado en cuanto a las confesiones religiosas, y otra muy distinta una empresa que consiste en extirpar de la propia sociedad los fundamentos religiosos de la moral de las personas. Más aún, no es sólo que sin una vida religiosa intensa las sociedades democráticas pueden verse en peligro de dejar de serlo, es que sin ella, sin la presencia de la trascendencia religiosa, esas mismas sociedades corren el riesgo de dar a luz formas políticas que acabarán, tarde o temprano, por negar la democracia liberal."


Veámos el pensamiento del sacerdote sobre el liberalismo y la encíclica Centesimus Annus en sus propios textos:

La diferencia más bien reside en que el Profesor Schindler y aquellos vinculados con su crítica tienden a interpretar del peor modo posible a la tradición liberal y a la expresión cultural, legal y política que esa tradición tiene en los Estados Unidos. Pienso que al proceder de este modo, el Profesor Schindler y sus amigos conceden una inmerecida victoria a los que interpretan la tradición liberal de un modo que todos deploramos. De acuerdo con John Courtney Murray, yo sugiero que nuestra tarea consiste en pugnar por una interpretación del liberalismo que sea compatible con la plenitud de la verdad católica. 

Liberalismo, para qué decirlo, es un término extraordinariamente maleable. Allí está el liberalismo económico del laissez-faire, condenado por el Papa León XIII en Rerum Novarum, como también por el Papa Juan Pablo II. En la cultura política de los Estados Unidos, ese liberalismo equivale a libertarianismo, y a pesar de sus numerosos y talentosos apologistas, incluyendo a Charles Murray (ninguna relación con John Courtney), nunca ha reunido un número suficiente de adherentes más allá de lo que Russel Kirk llama algunos “sectarios que pían como avecillas”. En el contexto norteamericano, el libertarianismo sigue siendo en su mayor parte un experimento mental para estudiantes universitarios de segundo año. 


La primera acusación es que los pensadores cristianos han estado demasiado dispuestos a recortar el mensaje cristiano con la finalidad de acomodar el paradigma cultural reinante del liberalismo. Estoy absolutamente de acuerdo. Pero eso debe verse con mayor exactitud como una acusación contra los pensadores cristianos y no contra el liberalismo. Si vacilamos en declarar públicamente que Jesucristo es el Señor, eso es culpa nuestra. No podemos presentar la excusa de que fue el liberalismo quien nos llevó a ello. Tal vez John Rawls y Richard Rorty o la Corte Suprema de los Estados Unidos, que pretenden hablar en nombre del liberalismo, pueden habernos intimidado, pero la culpa se debe a nuestra timidez. 

Se acusa al liberalismo de ser puramente procesal. Excluyendo la consideración de los fines, el liberalismo plantea tratar únicamente acerca de medios, pero en los hechos oculta sus fines en sus medios. De ahí que la visión que tiene el Padre Murray de la Primera Enmienda como “artículos de paz” constituye —o así reza la acusación— una rendición ante el sesgo inherentemente antirreligioso del liberalismo. En breve, la supuesta “neutralidad” del liberalismo es cualquier cosa menos neutral. El liberalismo, se acusa, se erige sobre la ficción de un “contrato social”, cuya premisa descansa exclusivamente en el interés propio. El liberalismo niega o al menos exige un enfoque agnóstico frente a la verdad trascendente o la ley divina, no reconociendo regla superior más allá de la voluntad humana centrada en sí misma. La idea de libertad del liberalismo es libertad respecto de cualquier verdad superior que pueda causar algún efecto sobre la base totalmente voluntarista del orden social. Estos dogmas liberales, se acusa además, están inextricablemente ligados a la dinámica del capitalismo El dogma liberal y la dinámica del mercado constituyen los fundamentos, que se refuerzan mutuamente, y la finalidad de un ordenamiento social que se halla entera y totalmente al servicio de las opciones individualistas de un yo soberano, autónomo y libre de trabas. El liberalismo apuesta al consumismo y el consumismo es algo que lo consume todo. El resultado final es algo que determinados críticos llaman “totalitarismo liberal”. Se trata de una acusación notable, respaldada por pruebas también notables. Personalmente he escrito detalladamente en contra de todas las distorsiones mencionadas, como también han escrito otros que tienen una actitud favorable hacia la democracia liberal o, como prefieren decir aún otros, el capitalismo democrático. Pero éste es precisamente el punto: puede uno argumentar que la acusación es una denuncia contra las distorsiones del liberalismo. De ser el caso, estamos luchando por el alma misma de la tradición liberal.

En 1967 yo escribía sobre los “dos liberalismos”, uno semejante al antiguo movimiento pro derechos civiles, que incluiría también a las personas en riesgo social y cuyo impulso nacía del deseo de una justicia trascendente; el otro era excluyente, y no reconocía una ley más elevada que la sola voluntad individual. Para entonces, mi argumento rezaba que los liberales, al abrazar la causa del aborto, hacían abandono del liberalismo inicial, aquel que ha sustentado todo aquello que resulta esperanzador en el experimento norteamericano. Y éste es mi argumento hasta el día de hoy. Pienso que es crucialmente importante que ese argumento prevalezca en los años venideros. No hay vuelta atrás para reconstituir el orden estadounidense sobre otro fundamento que no sea el de la tradición liberal. Se ha abierto un enorme abismo entre la tradición liberal y aquello que hoy se llama liberalismo. Es ésta la razón por la cual a parte de nosotros se nos llama conservadores. 


No hay una crítica más común a la tradición liberal que decir que ésta se supone construida sobre la base de un individualismo “descomedido”. Centesimus Annus habla del “individuo” e incluso del “sujeto autónomo” , aun cuando casi siempre refiere a la “persona”. Citando su encíclica anterior, Redemptor Hominis, Juan Pablo II escribe que “esa persona humana es la ruta primaria que la Iglesia debe tomar para el cumplimiento de su misión ... la ruta trazada por Cristo mismo, el camino que conduce invariablemente a través del misterio de la encarnación y de la redención”. Enseguida agrega la notable afirmación, “éste y tan sólo éste es el principio que inspira a la doctrina social de la Iglesia”. (...) En su encíclica posterior, Veritatis Splendor, Juan Pablo II paga tributo cabal a la modernidad y al desarrollo de su comprensión tanto de la dignidad del individuo como de la libertad individual. El individualismo es uno de los logros señeros de la modernidad o, si se prefiere, de la tradición liberal.


El riesgo de rechazar al individualismo es que la alternativa del mundo real ya no sea una comprensión católica de communio, sino que una recaída en los colectivismos que constituyen el gran enemigo de la libertad a la que todos nos sentimos llamados. Como nos recuerda Centesimus Annus, “No estamos tratando aquí con la humanidad ‘abstracta’, sino que con la persona real, ‘concreta e histórica’”. El problema con la distorsión contemporánea del individuo como un ente soberano, autónomo y libre de ataduras, no es que se esté equivocado en cuanto a la imponente dignidad de ese individuo, sino que se aísla a ese ser justamente de la fuente de esa dignidad. La causa primera de ese error, nos dice Centesimus Annus, es el ateísmo. (...) El gran error del determinismo colectivista, así como de la licencia individualista, es que su comprensión de la libertad humana está separada de la obediencia a la verdad. 


Las referencias teístas de la Declaración norteamericana no son, como insisten algunos comentaristas, simples apartes para satisfacción de las muchedumbres, sino que parte integral del argumento moral del documento —y la Declaración es, por sobre todo, un argumento moral. Más aún, tales referencias deben ser comprendidas en el contexto de las innumerables declaraciones de cada uno de los Padres Fundadores, en el sentido de que el orden constitucional está construido sobre verdades morales afincadas en la religión. El experimento norteamericano está constituido por una síntesis del pensamiento de Locke con aquel de la corriente puritana, que en décadas recientes ha sido expurgada para calzar con los prejuicios seculares de las elites académicas norteamericanas. Es imperativo que cuestionemos dicha versión expurgada de los fundamentos con que se ha embaucado aya varias generaciones de estudiantes, desde la educación básica hasta la universitaria, con el fin de entender nuestra historia norteamericana tal
como es.


¿Acaso se sugiere que la Iglesia debería obligar a las personas a viva fuerza a obedecer a la verdad? En la encíclica sobre evangelización, Redemptoris Missio, el Papa dice: “La Iglesia no impone nada, ella sólo propone”. Ella no impondría, aun si pudiese. La fe auténtica es por necesidad un acto de libertad. Si no entendemos esto, habrá que temer que no entendemos lo que Juan Pablo II llama el principio que por sí solo inspira a la doctrina social de la Iglesia. La Iglesia debe proponer —sin descanso, vigorosamente, convincentemente, gozosamente. Si nosotros, que somos la Iglesia, no lo hacemos, la falta no es del liberalismo, sino que nuestra. Si bien la Iglesia provee un terreno seguro para el liberalismo, el liberalismo no es el contenido del mensaje de la Iglesia. Simplemente es la condición para que la Iglesia invite a personas libres a vivir en comunidad con Cristo y con su Cuerpo Místico, comunión que es infinitamente más profunda, rica y plena que el ordenamiento social liberal, o, para este caso, que cualquier ordenamiento social falto del correcto ordenamiento que tienen todas las cosas en el Reino de Dios.


Pocas cosas son más importantes para la sociedad libre que la idea del Estado acotado o limitado. Sin embargo, no importa cuánto pueden haberlo negado en décadas recientes los tribunales y los intelectuales seculares, el orden norteamericano es imposible de explicar al margen del reconocimiento de una soberanía más elevada que el Estado. Como en “una nación bajo Dios”, frase que significa una nación a ser juzgada. Los cristianos lo entienden y lo declaran públicamente en una simple proposición: “Jesucristo, nuestro Señor”. No hay necesidad de que el Estado declare que Jesucristo es el Señor. Tampoco es deseable que el Estado declare que Jesucristo es el Señor, al menos no en la actual circunstancia norteamericana, ni en cualquier reconfiguración previsible de esa circunstancia. La función del Estado limitado es respetar la soberanía política de un pueblo que reconoce una soberanía superior a la propia. (...) En una sociedad democráticaque ha sido efectivamente evangelizada, los ciudadanos no solicitan al Estado confesar la supremacía del reinado de Cristo. Su única demanda es que el Estado respete el hecho de que una mayoría ciudadana reconoce el soberano reino de Cristo. Nosotros no profesamos un Estado confesional, sino que una sociedad confesional, recordando siempre que el Estado es el servidor de la sociedad, que es anterior al Estado. (...) Así como en el ordenamiento liberal las ambiciones del Estado son frenadas tanto por la reafirmación democrática de una soberanía superior como por los límites de la política misma, esas ambiciones son frenadas por diversas “soberanías” al interior de la sociedad misma. Como hiciera León XIII, el Papa Juan Pablo II declara que “el individuo, la familia y la sociedad son anteriores al Estado”. El Estado existe para servir y proteger a los individuos y a las instituciones que tienen prioridad.


Si se busca un Estado que permanezca acotado, debe reinar un cultivado escepticismo. “Para esa finalidad es preferible que cada poder sea equilibrado por otros poderes y por otras esferas de responsabilidad que lo mantengan dentro de límites apropiados”. El escepticismo frente al poder del Estado no significa, sin embargo, escepticismo frente a los propósitos que el Estado ha de servir. El caso es más bien todo lo contrario. Sólo cuando dichos propósitos se afirman de modo claro y carente de ambigüedades, podrá el Estado ser tenido como responsable.

"Excelentes" medidas anticrisis

El diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, ha mostrado hoy su decisión de apoyar un "retoque" en el Impuesto sobre la Renta, similar al que va a poner en marcha el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero. En el transcurso del debate de política general en las Juntas de Gernika, Bilbao ha anunciado que la Diputación de Vizcaya está dispuesta a eliminar la deducción de 400 euros del IRPF, al menos para las rentas altas, así como a aplicar una subida de dos puntos en la fiscalidad del ahorro y las plusvalías. Bilbao ha aclarado que la Diputación de Vizcaya aprobará esta medida si así lo hace el Gobierno central. El tipo aplicable a intereses de cuentas, dividendos de acciones y plusvalías por venta de inmuebles, pasaría asi del 18 al 20%.

Entre los proyectos que deberán esperar ha citado la ola artificial de Leioa, el proyecto de Gaztegune o la transformación del albergue de Plentzia. Sin embargo, Bilbao ha afirmado que se priorizará la inversión pública en proyectos tractores de actividad económica como el nuevo San Mamés o la ejecución de los ejes transversales de carreteras, y ha asegurado que habrá que acudir a un "endeudamiento razonable, pero sin complejos".
También ha insistido en que se van a mantener los niveles de gasto social "porque la crisis no la pueden pagar los más débiles" y ha abogado por la búsqueda entre todos los partidos de un "gran acuerdo, similar al de las pensiones, para cuantificar y garantiza la sostenibilidad del gasto social".

Así piensa un político. ¿Que le responderían los economistas? Leamos a dos con suficiente prestigio. 

A la idea de subir la fiscalidad del ahorro y las plusvalías Rallo le contestaría:

En esta crisis necesitamos por cualquier modo favorecer el ahorro, especialmente en aquellas inversiones con una rentabilidad más elevada. La solución no pasa por eliminar la fiscalidad privilegiada de la vivienda para igualarla por abajo, sino en extender esa fiscalidad privilegiada a todos los instrumentos de ahorro (plusvalías, dividendos y beneficios empresariales). La alternativa muchas veces no es entre ahorrar en vivienda o en acciones, sino entre ahorrar o consumir; de modo que si nos cargamos todas las deducciones fiscales al ahorro, los incentivos son a no ahorrar tanto como ahora, es decir, un desastre.

A la idea de mantener el "gasto social" y en infraestructuras le diría el profesor Velarde:

Toda medida económica acaba siendo desagradable…Pero éstas yo creo que son especialmente desagradables porque, en primer lugar, es imposible poner orden dentro de la casa sin una serie de restricciones muy fuertes en el gasto público, no sólo del Estado sino también de la autonomías. Y ese gasto público tiene ahora mismo un amplio conjunto de beneficiarios, y cortar de pronto todas esas ayudas molesta mucho. Un poco lo que hizo José Barea. Irlanda, por ejemplo, se ha desarrollado fuertemente porque tuvieron lo que ellos dicen un “Mac, el tijeras”, un ministro de Hacienda feroz. E Irlanda, que cuando nosotros entramos en la CEE estaba por debajo de nosotros en producto interior bruto por habitante, ahora es el país de la UE con el mayor PIB por habitante (si exceptuamos a Luxemburgo, que es casi una ciudad-estado). Así se consiguen las cosas, ahora desagradable no, es desagradabilísimo.


Profundo conocimiento del liberalismo

Es cada vez más evidente la bancarrota del dogma de no intervención en la economía y la necesidad de intervenir cuando se dan las circunstancias para ello. La última encíclica de Benedicto XVI pone de manifiesto que la Iglesia jamás ha sido liberal en el sentido en que lo son los fundamentalistas del dios mercado y supone una voz alzada contra lo que no es sino un vano sacrificio en el altar de un ídolo decrépito, cuya fuerza viene antes del servicio que presta a las élites financieras que de su utilidad para la concordia y el bienestar de los pueblos. Hasta ahora solamente partidos y asociaciones "malditos" defendían cosas semejantes. Por mi parte, celebro con alegría que Benedicto XVI, un intelectual de enorme peso, haya manifestado que la economía debe estar subordinada a lo político porque quizás, al menos en España pero también en otros países de Occidente, puede significar el principio del fin de esa usurpación que el liberalismo ha perpetrado sobre el pensamiento conservador español y occidental, como si no existieran más recetas que las liberales para restañar las heridas en el alma del hombre de nuestro tiempo.
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