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Hacienda y el bandolerismo

Isabel San Sebastián se muestra tan contundente como acertada:

Es cierto que este Gobierno se ha encontrado una situación mucho más dramática que la peor de sus previsiones y que está viéndose obligado a hacer lo que a nadie le gustaría. No lo es menos que en su desesperación está liquidando a las clases medias, blanco de ese voraz apetito recaudatorio. Porque para el común de los mortales, para quienes sostienen con sus tributos a este Estado elefantiásico cuya expansión desmesurada no entendemos ni nosotros, ni mucho menos quienes han de prestarnos el dinero para seguir gastando lo que no tenemos, el concepto de «contribución» está derivando en «exacción». O sea, que Hacienda ya no somos todos, sino unos seres amenazadores, con cara de administración pública, que confiscan el fruto de nuestro sudor con el fin de alimentar a un monstruo insaciable e inútil.

Doctrina Social de la Iglesia: algunos apuntes a la carta pastoral



Dedicado a los obispos firmantes con tanto respeto como afecto.

33. La Iglesia es, en ese sentido, la matriz de la acción laical; ésta no puede ejercerse desde la pura individualidad, porque en semejante suelo, como dice el Evangelio, la semilla apostólica, por buena y noble que sea, acabará marchitándose. Por ello, teniendo en cuenta la legítima “autonomía de la realidad terrena” y de la propia persona, deseamos fomentar en nuestras diócesis una triple acción interrelacionada.

En primer lugar, la encaminada a la formación del laicado en la Doctrina Social de la Iglesia. El desarrollo de esta doctrina ha sido dinámico y concreto, buscando responder a los desafíos cambiantes de cada momento histórico. Ese carácter moral práctico la faculta verdaderamente para iluminar el camino a seguir y abrirse a nuevos desarrollos. Por ello deseamos promover una coordinación efectiva entre las instituciones de formación teológico-pastoral, nuestros servicios de laicado y apostolado seglar, y los secretariados sociales y delegaciones de pastoral social, para que impulsen y fortalezcan esta acción formativa de capital importancia.

La acción formativa es necesaria como medio orientado a un fin; por ello, requiere una segunda acción, que es la promoción de grupos laicales en los ámbitos culturales, sociales, científicos, económicos y políticos. La tercera acción, inseparable de las otras dos, es el acompañamiento continuo que estos grupos requieren, para garantizar su calidad y su vitalidad.

Estos párrafos extraídos de la carta pastoral de los obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebastián y Vitoria, me dan pie para analizar un texto al que se le pueden sacar tantas valoraciones críticas como positivas. Siendo la DSI tan amplia y heterogénea, este texto se encuentra ampliamente imbuída de ella (no debiera ser de otra manera), para algunos pondrá el acento más en una parte que en otra, e incluso como dijera de “Caritas in veritate” George Weigel parece “un híbrido”, en el que se mezclan el agudo pensamiento sobre el orden social propio del Papa con elementos del enfoque peculiar del Consejo Pontificio Justicia y Paz, de corte anticapitalista.

Encontramos ya en la introducción un lugar común de los textos de la DSI, una apelación al derecho a hablar de un tema sin declararse especialista y sin pretender dar soluciones de tipo técnico:”No pretendemos realizar ningún análisis científico ni aportar soluciones técnicas o políticas. No es nuestra misión. Nuestro deseo es comprender los hechos de manera adecuada, leerlos a la luz de la fe, con especial hincapié en las dimensiones ética y cultural de la crisis, y sacar las debidas consecuencias de conversión y compromiso.” Más un recurso a la captatio benevolentiae, que una realidad. Uno de los obispos firmantes monseñor Iceta, fue durante varios años miembro del Consejo de CajaSur, por lo que sin ser un técnico, de una visión preparada se le puede considerar, además de contar los obispos para esta carta con asesores cualificados. Y añadiré que durante el texto se proponen soluciones de tipo políticas, claramente, por lo que insisto en que no pasa de un recurso estilístico.

Continuando en el prologo encontramos dos interesantes afirmaciones; por una parte leemos una cita de la “Critas in veritate” “El ser humano es totalmente libre sólo cuando es él mismo, en la plenitud de sus derechos y deberes y lo mismo cabe decir de toda la sociedad.” Para a continuación afirmar “Es preciso preguntarnos si la sociedad opulenta y de consumo nos hace más personas; si se la puede considerar justa, frente al escándalo de la pobreza en el mundo y de las desigualdades económicas entre países y en el interior de los mismos, sean avanzados o emergentes.” No sólo importa la literalidad de lo dicho, si no también la interpretación, real o no, subyacente (pues uno puede no querer decir algo pero ser consciente de que se va a interpretar del modo equivocado y por ello es responsable de lo escrito). Así, queda bastante clara la defensa papal de la democracia y del derecho natural que sostiene la libertad humana. Pero de la misma manera que los obispos no se plantean reformular la (im)perfecta democracia en la que nos desarrollamos sí pretenden reformular el concepto de capitalismo, igualmente demostrado como el más aceptable (nadie huye del sistema capitalista para abrazar los otros ya existentes) y parecen justificar dicha reformulación caricaturizando su esencia (sociedad opulenta y de consumo). No creo que ninguno de los dos deba ser reformulado; es más creo que deben ser defendidos como indiscutibles ante los constantes ataques que sufren (especialmente el capitalismo) por los liberticidas de toda época.

En su legítimo interés por enraizar el texto en la DSI, se hace eco de un informe vaticano que afirma de manera falsa que “la tendencia, predominante hasta un pasado reciente, de confiar el funcionamiento del mercado financiero a su capacidad de autorregulación.” Y además subraya tal falsedad con una coletilla aún más sorprendente “El mismo informe señalaba algo en lo que parece existir un gran consenso” gran consenso si ponemos los ojos en un tipo de economistas y analistas que aborrecen la libertad y las pruebas que muestran que donde la libertad de mercado (de la mano de la democracia) se desarrolla con mayor naturalidad, el nivel de vida de la sociedad mejora. ¿Por qué sostengo que el informe afirma algo falso? Veamos el caso de Fannie Mae y de Freddie Mac (ambas intervenidas, para evitar su caída, por el estatal FHFA), tenían un trato especial, recibían líneas de financiación del Tesoro americano y tenían todo su negocio supervisado y regulado: volumen de préstamos, cantidades mínimas de capital, activos totales que podían adquirir, etc. ¿De qué capacidad de autorregulación se habla cuando el sistema financiero está tan intervenido?

Entre tanta pega que estoy poniendo llega el primer olé. Como un rayo de sol en un día nublado se lee una acertada afirmación: “También en algunos países europeos, y entre ellos España, una parte anómalamente elevada de su crecimiento económico se ha debido a una situación de dinero fácil y de boom inmobiliario. Curiosamente, aunque el sentido común hacía ver que tal situación era insostenible, se creó un estado psicológico de euforia que impulsó una “huída hacia adelante”. He ahí la clave del problema en el que nos vemos inmersos, un obsceno volumen de dinero, creado de forma artificial y sin sostén real que ante su baratura, hizo que la gente asumiese inversiones malas y decisiones de compra absurdas que no hizo sino inflar varios mercados, en especial el inmobiliario, haciendo creer a la gente que poseía inmensas riquezas en forma de inversión “segura”. Lastima que no continúen con su análisis y pongan el foco en el desastre que supone para la gente el sistema monetario internacional.


Sigue aquí.

Un catedrático tan osado como ignorante

Antonio Ruiz de Elvira catedrático de Física responde a los lectores de elmundo.es sobre el problema de la contaminación en Madrid:


7. ¿Qué le parece la actitud de la concejal de Medio Ambiente de Madrid, Ana Botella, ante el problema de la contaminación, cuando dice que "lo que asfixia a los madrileños es el paro"?

La de alguien que habla sin saber lo que dice: Arreglar el problema de la contaminacion en Madrid crearia automaticamente miles de puestos de trabajo, pues habría que cambiar las calefacciones, los aislamientos la estructura de las casas, y cambiar los sistemas de circulacion, los modelos de coches. Cualquier cambio genera puestos de trabajo. La frase de la Sra. Botella no se entiende, salvo si la pronuncia una ignorante.


Frente a esta sandez repliquemos con la falacia de la ventana rota de Bastiat, economista vasco excepcional muerto en 1850 (de manera que bien podría el catedrático darse por enterado) que viene a ser como sigue:

Un chico algo travieso, tira un ladrillo contra la ventana de la panadería de su barrio y la destroza. El panadero sale furioso a la calle, pero el chico ya se ha ido.

Rápidamente comienza a reunirse un grupo de curiosos que observan los restos de la vidriera sobre los panes y las facturas del local. Algunos de los curiosos comienzan a filosofar acerca del hecho y expresan que, después de todo, esta desgracia puede tener su lado bueno: significará una ganancia para algún vidriero. ¿Cuánto cuesta un nuevo vidrio? ¿100 euros? No es una suma tan importante. Además, si los vidrios nunca se rompiesen ¿Qué pasaría con los negocios de vidriería?

El razonamiento continúa. El vidriero tendrá 100€ más para gastar en otras cosas y esto a su vez hará que otros gasten esos 100€ y así hasta el infinito. La "ventana rota", va a ir generando dinero y empleos en forma de espiral y la muchedumbre concluirá, entonces, que el chico travieso lejos de ser una amenaza pública, se ha convertido en un benefactor social!

Hasta aquí la historia, pero veamos el caso desde otra perspectiva.

La multitud estaba en lo cierto al menos en algo: la ventana rota implicará más ganancia para algún vidriero, quien seguramente, se pondrá muy feliz gracias a este pequeño acto de vandalismo. Pero ¿Qué sucede con el panadero?

El panadero tendrá 100€ menos para gastar, por ejemplo, en comprarse un traje nuevo.

Debido a que tuvo que reponer su vidriera, se quedará sin su traje nuevo (o cualquier otra cosa que hubiese deseado adquirir). En lugar de tener una ventana y 100€, ahora sólo tiene la ventana. Más bien, como él pensaba ir a comprarse el traje esa tarde, en lugar de tener ambas cosas, la ventana y el traje, deberá contentarse con tener solamente la ventana.

Si pensamos en el panadero como miembro de la comunidad, ésta ha perdido la posibilidad de tener un nuevo traje que de otra forma hubiese existido, es decir que en este sentido: se ha empobrecido (carece de algo que necesitaba). La ganancia que obtiene el vidriero, no es otra cosa que la pérdida que tiene ahora el sastre. Ningún nuevo "empleo" ha sido creado.

La multitud solamente estaba pensando en 2 partes de la transacción: el panadero y el vidriero. Se olvidaron de la 3ª parte potencial involucrada en ella: el sastre. Ese olvido se debe precisamente a que el sastre nunca entró en escena.

La gente verá la nueva ventana colocada al día siguiente. Lo que nunca verán es el traje nuevo, simplemente porque nunca será confeccionado. Ven solamente lo que es inmediatamente visible a sus ojos. Al final, mirando el conjunto de la industria, se ha perdido el valor de un cristal, llegando Bastiat a la conclusión de que "la sociedad pierde el valor de los objetos inútilmente destruidos" y que "la destrucción no es beneficio". A nuestro obtuso catedrático se le escapa el concepto de "costes de oportunidad".

La ciencia económica afecta a mercados como el de las drogas


Sólo la máxima incultura puede llevar a un periodista a generar tal disparate de titular:


La caída en la producción de opio en Afganistán hunde el precio de la droga

El periodista es tan inepto que ni se lee el texto de la noticia, donde se puede leer algo acorde con la ciencia económica.

El sobreabastecimiento de opio y la relativamente baja penetración de la droga en Europa han tirado los precios de la droga a sus mínimos desde finales de la década de los 90.

Pero bueno, ¿Qué podemos esperar de elmundo.es?

España, un país de zombies

La situación más o menos es la siguiente: una empresa se encuentra sin liquidez, bien porque sus ventas se han desplomado -cosa habitual en los sectores de consumo- o bien porque, aunque sigue vendiendo, no cobra esas ventas -cosa tremendamente habitual en los contratistas con las administraciones públicas-. Entonces, tiene que recurrir a líneas de crédito para financiar el circulante, básicamente pagar las nóminas (si sus clientes no le pagan, la empresa tampoco paga a sus proveedores). Líneas que ha usado sin problemas en el pasado para compensar los largos plazos de cobro.

Pero hete aquí que su banco o caja de toda la vida le ha cerrado el grifo, ya sea directamente o -más frecuentemente- mediante una fuerte subida del diferencial de tipos de interés que le cobra o mediante la exigencia de garantías adicionales que suelen comprender el propio patrimonio personal de los socios. En muchos casos, la empresa no es capaz de hacer frente a unos mayores gastos financieros y los socios no pueden aportar esas nuevas garantías. Y lo de cambiar de entidad es implanteable: "Si no damos casi crédito a los clientes de toda la vida, a los que vienen rebotados de otras entidades ni les escuchamos", reconocen en una entidad.

Por tanto, la empresa no tiene dinero. En consecuencia, deja de pagar la nómina y se plantea el cierre. Pero como no tiene un duro, tampoco puede hacer frente a las liquidaciones de los empleados que debe poner en la calle, por mucho que les obligue a irse de vacaciones de inmediato para no tener que pagárselas. Y la alternativa de los trabajadores es mucho peor: llevar a la empresa al concurso de acreedores y ponerse a la cola durante bastante tiempo para recibir una parte (y no se sabe qué parte) de lo que les debe la empresa, cuando el juez liquide los activos de que dispone.

¿Y qué pasa entonces? Pues que la empresa no puede cerrar pero tampoco pagar a sus trabajadores para que sigan trabajando. Así que se convierte en un muerto viviente, es decir, en una empresa zombie, sin actividad y sin recursos pero que formalmente continúa existiendo. Y no engrosa las estadísticas oficiales de suspensiones de pagos. "Es surrealista que las empresas ni siquiera puedan cerrar por falta de dinero, pero la situación en España es tan disparatada que cada vez es más frecuente", opina un pequeño empresario.

Pero detrás de esta historia hay algo mucho más grave todavía: "La banca está aguantando a las empresas que tenían que caer y provocando la caída de las que deberían seguir vivas", señala gráficamente Enrique Quemada, consejero delegado de la firma especializada en operaciones corporativas One to One. Se refiere a que la banca está refinanciando a las inmobiliarias (sobre todo a las grandes) para evitar su caída a pesar de su dudosa viabilidad porque, si entran en concurso, el banco tiene que provisionar de golpe el 25% del crédito impagado. Además, todas las entidades están quedándose con grandes cantidades de inmuebles como pago de los créditos a los promotores.

"Todos esos recursos que están poniendo en el ladrillo se los quitan a las demás empresas, en un entorno en que el sector financiero tiene que acaparar liquidez para hacer frente a sus propios vencimientos de deuda", añade Quemada. Esto significa que nos encontramos ante una especie de sistema darwinista perverso, en el que sobreviven los malos y mueren los buenos. Lo cual puede tener consecuencias verdaderamente funestas para el futuro de la economía española.


Espeluznante.

No me esperaba algo tan hermoso

El presidente del Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia (TVDC), Javier Berasategi, culpó ayer a la alta concentración en el sector minorista y al liderazgo en él de Eroski, de parte de la inflación en Euskadi en los productos alimentarios. Berasategi, que compareció ante la comisión correspondiente del Parlamento Vasco, propuso la supresión de las limitaciones legales para la implantación o desarrollo de superficies comerciales en Euskadi con el objetivo, entre otros, de superar una situación de "oligopolio" de la que se beneficia principalmente el grupo de la corporación Mondragon.

Berasategi también criticó que la no apertura en festivos elimina un factor de competencia entre las empresas de distribución y supone un "perjuicio notable" para los consumidores, aún mayor porque Euskadi es la única comunidad autónoma donde las grandes superficies no abren festivos.

"Sorprendentemente, existen pocas voces que se encarguen de transmitir que incrementar la oferta comercial puede conllevar aumento de la oferta y precios más bajos, o que la libertad de horarios comerciales repercutirá favorablemente no sólo en el aumento de las opciones de los consumidores, sino también en el incremento del empleo", sostuvo Berasategi.

Es absolutamente precioso escuchar esto. ¡Por fin alguien vela desde la política por el interés de los consumidores! Y encima lo hace en la dirección acertada. Lo dicho, HERMOSO.

Sólo lo compro si es gratis

«¡Estamos inmersos en la era de lo gratuito!», exclama Anderson al otro lado del teléfono. «Dentro de poco, no cobrar por las cosas dejará de ser una anomalía para convertirse en la norma general».

Eche un vistazo a su alrededor y enumere las empresas más pujantes de los últimos años: Yahoo, Google, YouTube, Ryanair, MySpace... Todas ellas tienen un elemento en común: fueron las primeras en regalar los productos que sus competidores vendían, ya fueran billetes de avión o cuentas de email.

En la nueva economía, la difusión de lo gratuito ha cambiado. Ya no se trata de sufragar con un producto lo que se pierde con otro. Ahora, el coste de fabricación de las mercancías ha disminuido tanto que ya no merece la pena cobrar por ellas. Bienvenidos a la «freeconomía», la etiqueta con la que Anderson ha bautizado esta revolución. «Es como si el precio del acero hubiese caído tanto que Gillette pudiera regalar la maquinilla, las hojas... y ganar dinero con otra cosa, como la espuma de afeitar», explica el director de «Wired», que acaba de publicar un loadísimo ensayo sobre el tema. En su opinión, regalar los productos ha dejado de ser un truquito de marketing para convertirse en una estrategia empresarial muy rentable.

Que un producto sea gratis no significa que resulte imposible forrarte con su comercialización. Google, por ejemplo, cobra una salvajada por los pequeños anuncios que vende en la página de resultados de su buscador. Para Anderson, hay miles de formas de conseguirlo. Una de de las vías más extendidas sería el modelo «freemium», que consiste en regalar una versión básica de tu producto a la mayoría de los usuarios. ¿El objetivo? Que un pequeño grupo, digamos un uno por ciento, se enganche tanto que esté dispuesto a pagar por la versión «premium», como hacen infinidad de empresas de software. «Al fin y al cabo, el uno por ciento de una cantidad enorme puede ser una cifra más que respetable», asegura Anderson.

Más aquí.

Un video aquí.

No caigas jamás en los brazos del enemigo

Los peligros de una mala gestión...

PARA un banco, buscar el apoyo a largo plazo de las autoridades con frecuencia es el primer paso para perder su independencia. Y el Northern Rock de Gran Bretaña no será ninguna excepción. El rescate de este banco por parte del Banco de Inglaterra le ayudará a resolver sus problemas de liquidez de momento. Pero para encontrar una solución a largo plazo, el Northern Rock debería buscar un comprador bien capitalizado. Los problemas del Northern Rock proceden de su necesidad de refinanciar entre 3.000 y 4.000 millones de libras en hipotecas titulizadas durante el próximo mes. Debido a la confusión de los mercados crediticios y a la aversión de los inversores a todo lo que suene a deuda hipotecaria, el Northern Rock pensó que no sería capaz de captar esos fondos. Si el Banco de Inglaterra no hubiera acudido con una promesa de proporcionar la financiación necesaria, es probable que Northern Rock se hubiera ido a la quiebra.

(...)

Todo esto sugiere que el rescate no es más que una solución provisional, a la espera de que se produzca la venta del banco. Pero los inversores no deben hacerse ilusiones sobre el precio. La mayoría de los candidatos obvios están muy ocupados con su propia exposición a la crisis crediticia.(...)

Más aquí.

La derecha menos liberal

Leo con estupor en una página "derechosa" que me gusta un artículo sobre economía atacando posturas neoliberales. El autor, técnico comercial y economista del Estado, me ha dejado de piedra con ideas tales como esta:

Un empresario aislado piensa que despidiendo a coste bajo a parte de sus empleados, mejora su beneficio por el importe de dicha rebaja. Cálculo traidor, porque, al hacerlo, el empresario da por seguro que sus ingresos por ventas van a permanecer al mismo nivel; ahora bien, esta creencia valdría si la facilidad del despido le fuera dada a él solo, pero, al dársela a todos los empresarios al mismo tiempo, verá que, si le sobraba antes del despido el 10% de la plantilla, al poco tiempo descubrirá que le sobra el 20%. ¿Por qué? Por el impacto en sus ventas del despido de sus colegas. ¿No lo veis? Si todos tenemos más facilidad para despedir a más gente, pronto nos encontraremos con más gente que tiene poco dinero para consumir; si hay menos consumidores, mis ventas bajarán y, con ellas, mi margen de beneficio, lo cual me obligará a despedir nuevamente a más personas.
Digo yo que siguiendo este silogismo, habría que prohibir el despido ¿no?
Queriendo saber sobre este fenómeno de la economía me entero que ha elaborado toda una teoría, que podríamos llamar "funesismo", cuyos últimos descubrimientos integran dos corrientes del pensamiento claves: el marxismo científico y el keynesismo. Me he muerto de risa. Que venga alguien a resucitarme.