La mujer en la Iglesia

Las cosas que puede leer uno en boca de teólogos.

(...)Este episodio, aparentemente insignificante, es un exponente más de lo que se recoge de manera constante en las fuentes evangélicas: la actuación salvadora de Jesús, comprometido siempre en liberar a la mujer de la exclusión social, de la opresión del varón en la familia patriarcal y de la dominación religiosa dentro del pueblo de Dios.(...)

No voy a discutir éste párrafo que tiene razón, aunque cargue mucho las tintas en una visión un tanto actual de las relaciones hombre-mujer, pero desde luego choca frontalmente con las conclusiones que pretende el teólogo hacernos tragar. Que las mujeres deben ser sacerdotisas. Si Cristo que hemos afirmado que liberó a la mujer de su condición sin miedo al qué dirán, no escogió ni una sóla "apóstola", ni siquiera lo fue María Magdalena, será porque no era ese su deseo. No vale afirmar a la vez una cosa y su contraria si queremos ser tomados en serio.
(...)El camino de la curación es claro: suprimir las leyes, costumbres, estructuras y prácticas que generan discriminación de la mujer, y hacer de la Iglesia un espacio sin dominación masculina.

7 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

Por desgracia para la progresía "teológica" el Papa Juan Pablo II definió ex-cathedra la exclusividad del sacerdocio masculino en la carta apostólica Ordinatio Sacerdotalis. Me temo que ya no hay debate que valga.

Anónimo dijo...

Confío plenamente en nuestra Iglesia y, sin embargo, me queda alguna duda en este tema.

Jesús era un hombre de su tiempo y no buscó romper radicalmente con las estructuras sociales. Sirva como ejemplo la esclavitud (cartas de San Pablo a Filemón).

En cambio, no tengo dudas del desastre de la iglesia vasca (dirigida, entre otros, por Pagola), tan preocupada por la política y tan poco por los fieles. ¿Se dispone del dato del % de jóvenes vascos practicantes? No creo que llegue al 5%

Anónimo dijo...

Yo no tengo los datos de los vascos practicantes. pero aqui en Cataluña, te puedo asegurar que el % de jovenes catalanes practicantes es el 3%. Ay, que me da la risa.

Anónimo dijo...

"Embajador del infierno" he encontrado esto en internet sobre la carta apostólica. http://www.eulasalle.com/documentacion/religion/el_sacerdocio_de_la_mujer.doc

Acepto que si fuera ex-cathedra no habría debate posible. Pero, ¿lo es? Un saludo.

La tesis del Papa –el tema concierne a la constitución de la Iglesia- ha de entenderse como decreto doctrinal. En este caso la pregunta es: ¿apela el Papa a la plenitud de la infalibilidad o no? Inmediatamente después de la publicación algunos teólogos contestaron afirmativamente. En varias publicaciones, el Card. Ratzinger de planteó la pregunta: «¿Cuál es el carácter vinculante del documente?». Con claridad meridiana responde: «Se trata de un acto del magisterio ordinario del Papa, no de una definición solemne ex cathedra, aunque, por su contenido, se presenta en él una enseñanza que hay que considerar como definitiva»

Embajador en el Infierno dijo...

Son conocidas las declaraciones a periodistas del entonces Cardenal Ratzinger sobre este asunto. Sin embargo, poco tiempo después la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba un "Responsum ad Dubium" donde dejaba meridianamente claro la condición infalible de la declaración papal.

Dicho Responsum ad Dubium se puede leer en su versión español en el siguiente enlace:

http://www.mscperu.org/biblioteca/1sacerdocio/ordinatio_mujervalor.htm

Anónimo dijo...

"Embajador del infierno" entiendo que ha de considerarse definitivo y perteneciente al depósito de la fe, pero no como un dogma de fe (sí lo sería en caso de haber sido ex cathedra).

Por lo tanto, y reiterando mi profundo respeto hacia el Magisterio de la Iglesia, espero poder quedarme con la conciencia tranquila a pesar de mis dudas sobre el tema.

Embajador en el Infierno dijo...

Anonimo- Si lees cuidadosamente el Responsum verás que dice bien claro que la doctrina de la que estamos hablando ha sido propuesta de manera infalible. Lo dice con estas palabras. Está bien claro, vamos.