¿Un Papa escritor?


Interesante debate el que suscita la publicación del libro sobre Jesús que ha escrito Joseph Ratzinger (BenedictoXVI). ¿Debe un Papa escribir un libro?

Xabier Pikaza se muestra contrario con buenos argumentos:
Ciertamente, el Papa Benedicto XVI tiene todo el derecho de publicar este libro y posee conocimiento y sabiduría más que la normal para escribirlo. Como buen libro del Papa y, sobre todo, por su contenido y mensaje me alegro de haberlo leído. Pero su misma publicación, y más su lectura posterior, me han producido cierta desazón, porque se trata de un libro de hipótesis (quizá buenas) y pienso que la tarea del Papa con consiste en proponerlas. Quienes acepten las hipótesis de este libro (¡aunque sea de un modo razonado!) pensarán que son más fieles al Papa y mejores católico. Por el contrario, los que pensemos (¡a veces con razones críticas!) que el Papa está poco documentado en algunos casos o no tiene razón en otros (o en alguna de sus conclusiones) y además lo digamos, como voy a hacer ahora, corremos el riesgo de parecer menos fieles al papado y a la Iglesia.

Mientras que el obispo Blazquez se muestra partidario y lo presenta oficialmente:
Monseñor Blázquez además destacó la "humildad" del Papa para transmitir de "manera sencilla" sus reflexiones sobre Jesús, unas meditaciones que, según indicó, "buscan el fortalecimiento de la fe, el impulso apostólico y una invitación a entrar en relación con Cristo".

Yo, que me conpraré el libro y lo pienso leer, creo que en esta ocasión estoy más cerca de Pikaza que de mi obispo, y es que 1º de la portada del libro sobra la mención a Benedicto XVI, al ser un libro del profesor Ratzinger. Y 2º ¿quién se encuentra con fuerzas para criticar abiertamente los posibles errores de un libro escrito por ¡EL PAPA!?Y me refiero a un teólogo o un cardenal de manera que imagínense mi caso, yo que de teología se muy poco, me parece que me voy a tragar todo lo que diga el autor si es un Papa, y más si es un Papa tan de mi cuerda. Vamos, que prefiero que lo hubiese publicado cuando aún no era Papa, o que esperase a su muerte para hacérnoslo llegar.

5 comentarios:

Luis de Amézaga dijo...

Tiene todo el sentido del mundo que firme como Ratzinger y como Benedicto ya que como se ha explicado en muchas ocasiones, el libro lo comienza a escribir el Cardenal y lo finaliza el Papa. Respecto a la segunda objeción el Santo Padre ha querido que se tome como una obra personal que no tiene una significación magisterial, y pide que sea leída como su búsqueda personal del rostro de Cristo.

Embajador en el Infierno dijo...

Nunca pensé que podría estar ni medianamente de acuerdo con Pikaza, pero lo que expone lo había pensado yo también. Pero lo que dice Luis también es de sentido común. Al final y a riesgo de ser acusado de "papólatra" ;-) entiendo que Benedicto XVI posee elementos de juicio bastante superiores a los mios como para tomar esta decisión y que sea acertada. En fin cuando un asunto de estos no concuerda con lo que yo pienso tiendo a suspender el juicio entendiendo que es más probable que yo me equivoque.

rojobilbao dijo...

Que lo terminase siendo ya Papa no justifica tal firma, porque lo publica un sabio, no un Papa, esto es, pretende que le demos el tratamiento que precisa un libro que no sienta cátedra.

Y respecto a que sea vista como su busqueda personal del rostro de Cristo, podía perfectamente haber esperado a la publicación postmortem.

¿Quizá haya resultado un pecado (venial) contra la humildad? Sea como fuere los bienes que se derivarán de esta publicación espero sena fecundos

Emilio Alonso dijo...

Yo creo que la firma papal es un sencillo y legítimo argumento de marketing: mucha gente no sabe quién es Ratzinger, pero sí identifican a Benedicto.

Por lo demás, yo me voy a leer el libro con mucho interés porque Ratzinger-Benedicto me parece una de las mejores cabezas del momento presente. A mí, como es lógico, los posibles prejuicios que mencionáis, y que son explicables en un católico, no me afectan, porque no soy creyente. En todo caso, si el Papa hubiera querido que su libro hubiera sido tomado como doctrina, habría escrito una Encíclica, no un libro; el libro, en mi opinión, debe leerse desde una óptica filosófica, como la obra de un estudioso, no dogmática.

Luis de Amézaga dijo...

Creo que se puede ver como un intento de llegar al mayor número de gente posible, ¿para qué esperar a publicarlo después de muerto si puede hacer tanto bien ya?