Una especie de san Von Mises


“La propiedad expresa verdaderamente la estrecha unión de una cosa con una persona. […] La propiedad es el principio de derivación de los derechos y de los deberes jurídicos. La propiedad constituye una esfera en torno a la persona, de la que la persona es el centro: esfera en la cual nadie más puede entrar”.


"La utopía es el sepulcro de todo verdadero liberalismo” y “lejos de hacer felices a los hombres, cava el abismo de la miseria; lejos de ennoblecerlos, los vuelve innobles como los brutos; lejos de pacificarlos, introduce la guerra universal, sustituyendo el hecho por el derecho; lejos de distribuir riquezas, las acumula; lejos de moderar el poder de los gobiernos lo hacer totalitario; lejos de abrir la concurrencia de todos a todo los bienes, destruye toda concurrencia; lejos de incrementar la industria, la agricultura, las artes, los comercios, quita a ellos todos los estímulos, impidiendo la voluntad privada o el trabajo espontáneo; lejos de estimular el ingenio a las grandes invenciones y las almas a las grandes virtudes, comprime y aplasta todo arrebato del alma, vuelve imposible todo noble intento, toda magnanimidad, todo heroísmo; y más aún la virtud misma es prohibida, la misma fe a la virtud es anulada."


"La beneficencia gobernativa tiene una oficina llena a la vista de las más graves dificultades, y puede resultar en vez de ventaja en gran daño, no sólo a la nación, sino a la misma clase pobre a la que se pretende beneficiar; en cuyo caso, en vez de ser beneficencia es crueldad. Muy frecuentemente es crueldad también porque seca las fuentes de la beneficencia privada, desalentando a los ciudadanos a ayudar a los pobres, que se cree que están ya socorridos por el gobierno, mientras no lo están, no lo pueden ser si no en poca monta".


No harán santo a Azpilicueta, Medina o de Mariana, pero a Antonio Rosmini beato sí. Los católicos liberales nos sentimos muy honrados con su beatificación. Su obra muchos años entre prohibida y entredicho quedó honrada por una nota del Cardenal Ratzinger en el año 2001.

3 comentarios:

wg dijo...

La propiedad constituye una esfera en torno a la persona, de la que la persona es el centro: esfera en la cual nadie más puede entrar.


La propiedad ¿una esfera en la cual nadie puede entrar? Caray, qué profundo. Pero... ¿seguro que nadie puede entrar? ¿Nadie, nadie, nadie?

¿Y qué pasa si el ladrón mete la mano en mi bolsillo, cartera o cuenta bancaria? ¿Cómo pudo entrar en esa esfera en torno a mi persona? ¿Qué evento metafísico es ése? ¿Una sustancia extraña penetrando la inexpugnable esencialidad de mi ser? Caray ¿eso cómo se llama? ¿Intransustanciación?

Más que erigirlo beato, habría que llevarlo al manicomio.

rojobilbao dijo...

WG si aguzas tu ingenio y cambias "puede" por "debe" además de entender el texto serás considerado un hombre sensato, cosa que ahora nadie puede pensar.

wg dijo...

Rosmini es un metafísico. No se conforma con decir "Nadie debe meter la mano en mi cartera". Él quiere que la cosa sea más profunda. Por eso habla de "estrechas uniones" y "esferas en torno a la persona".

Hay algo de él aquí, pero no pienso darme la tarea de descifrar sus trabalenguas.

Y la lista de sus "errores" está en Denzinger, 1891ss.

Yo lo metería al manicomio, y lo sacaría sólo hasta que algún liberal católico demuestre (que no es lo mismo que presuponer) la inteligibilidad (= utilidad práctica) de sus proposiciones.