Donando y robando

No quiero reabrir un debate como el de los órganos y su posible venta en vida de los individuos. Prefiero hablar de algo menos controvertido y es el debate en torno a la propiedad de los órganos de los difuntos.

El problema que surge hoy es la idea del gobierno británico de considerar como donantes a todos aquellos que NO hayan dejado por escrito su renuncia a la donación o cuyos familiares no se opongan. Todo parte de una premisa. Se niegan a incentivar económicamente la donación de órganos. Como no quieren pasar por el aro y la gente no se molesta lo suficiente en donar GRATIS sus órganos con trámites que le llevan su tiempo, pasa lo que pasa, que hay escasez. ¿Qué filosofía del derecho sustenta que los órganos del fallecido puedan ser de libre disposición? ¿No soy dueño de mi mismo una vez muerto? Puede resultar una postura egoísta no querer donar órganos (y hablo desde un punto de vista moral) pero el egoísmo es un pecado, no un delito. Con la misma filosofía podríamos declarar a todos los cadáveres donables para la ciencia excepto desistimiento escrito y así no habría casi ni cementerios y se podrá experimentar mucho más.

El primer ministro británico, Gordon Brown, está a favor de que los hospitales procedan a los trasplantes de órganos de pacientes fallecidos sin contar con un consentimiento explícito, en un intento por reducir las listas de espera.

6 comentarios:

Mpmx dijo...

"pero el egoísmo es un pecado, no un delito. "

Sigue sin ser delito no querer donar los órganos. Solo que ahora hay que dejarlo explicitamente.

Yo no le veo mucho problema. Estaría en contra si fuera obligatorio donar los órganos...

rojobilbao dijo...

mpmx, ¿por qué debe el individuo libre dejar constancia de que NO quiere donar? El sistema es inverso. No hay obligación de donar luego si quieres hacerlo, te tomas la molestia de dejarlo por escrito y ya está.

Pensemos otra posibilidad.Los cadáveres serán destinados para comida de perro salvo que los individuos dejen constancia de su negativa.

Absurdo ¿no?

seleucus dijo...

La solución es privatizar las donaciones. Lo que ha hecho Brown es digno de una dictadura, e indigno de los que desembarcaron en Normandía.

txantxangorri dijo...

Me es difícil posicionarme.

Igual que no entiendo lo del cinturón de seguridad y el casco sino como medio para ahorrar el dinero del contribuyente, vía Seguridad Social (no llevar cinturón no agrava más que las lesiones propias, no de terceros, como el casco).

Ahora, lo que si me ha llamado poderosísimamente la antención son dos afirmaciones:

- el egoísmo no es delito.
- el egoísmo es pecado.

Concluyo: No, no es pecado. ¡ Qué manía con condenarse por ser humanos !

rojobilbao dijo...

Txantxangorri, el concepto de pecado lo estable la deidad o la pertinente iglesia.

Desde tu punto de vistano hay moral alguna, ya que nada de lo humano me es ajeno. Condenamos conductas humanas, porque no por ser humanas son acptables.

a. gil dijo...

LA VIDA EN COMUNIDAD

Jesús dispuso del cadáver de Lázaro sin permiso de éste. Le transplantó vida.
La vida es el bien más preciado de este mundo; vegetal, animal y humana. Sembramos, plantamos e injertamos para seguir viviendo. Los animales nos nutren y nos visten; nos los transplantamos para seguir viviendo. Hay bancos de sangre, lamentablemente escasos, gracias a la generosidad de donantes que no lo condicionaron a que los transfundidos fueran donantes de órganos.
La vegetación muerta regenera el suelo. Los carroñeros lo son para vivir. Las madres dan vida con su cuerpo. Los padres que donan un riñón a un hijo desahuciado vuelven a darle la vida. ¿Existe algo tan hermoso como dar vida sin perderla?
Cuando morimos dejamos de ser pero podemos seguir latiendo en otras personas. ¿Hay algo tan hermoso como salvar vidas después de haber vivido?

Y el cirujano dijo al transplantado: levántate, acuérdate del donante y vive.