Lo que nos ata

Adan de Perseigne fue un cisterciense francés, Abad del monasterio de Perseigne en la Diócesis de Mans. Nació aproximadamente a mediados del Siglo XII. Se cree que primero fue una persona canónica y luego llegó a ser un benedictino de Marmoutier, para luego llegar a cisterciense. Cerca del año 1180, se convirtió en Abad de Perseigne, y su reputación de santidad y sabiduría hizo que importantes personajes de ese tiempo buscaran su consejo.

Una memorable cita suya pasa a convertirse en subtítulo de este blog y lema vital.

Lex est amor qui ligat et obligat

la Ley es amor que vincula y obliga

2 comentarios:

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Interesante añadido, ¿qué significado concreto tiene para tí la frase?

Un abrazo

rojobilbao dijo...

Vemos la ley de Dios habitualmente como algo que nos constriñe y nos resta lbertad y como no un capricho,pero sí una normativa algo absurda cuyo única finalidad es demostrar que merecemos el Cielo.

Pero el monje ve bien, que es un producto del Amor infinito y que nos vincula, nos obliga, pero sin forzarnos. Al igualq ue debemos amar a nustros padres, podemos no hacerlo. La obligación está ahí, cumplamos como respuesta a ese Amor.