No es lo mismo (ni se parece)


A dos vizcaínos, que les da lo mismo ocho que ochenta, les ha dado por hacer el ridículo utilizando a su niña (un bebé) y han sido los primeros en "bautizarla" civilmente. Este bodrio*, según el alcalde, tiene el valor de dar la bienvenida a la niña y expresar que su llegada es "un motivo de alegría para los padres". El acto ha consistido en la lectura por parte de los padrinos y del oficiante de varios textos extraídos de la Convención de los Derechos de los Niños en los que se expresaba el compromiso de asegurar la protección adecuada de la niña. Después han contraído matrimonio civil y para que quede claro que es una patochada lo ha hecho vestido del Athletic (fruto de una apuesta). Tal es el grado de caricatura de todo este asunto que los padres han admitido que su idea era  en un principio, la intención de los padres era bautizar a Iria y casarse por la Iglesia, pero no ha sido posible "hacerlo al mismo tiempo", por lo que, finalmente, se han decantado por esta opción.


*¿Por qué bodrio? Pues porque se pretende imitar un acto religioso (sacramento) con consecuencias, [convierte un bebé en hijo de Dios], en una mera presentación social, pero como "copia de", no como idea original.

7 comentarios:

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Tampoco le debió ser posible al papi ir vestido con una oronda nariz de goma roja, pero le habría quedado que ni pintado. ¡Qué ocurrencias! ¡Qué pastiche! ¡Qué irreverencia!

czc dijo...

No quisiera parecer maleducado pero el término que me viene a la cabeza y que más se ajusta a lo que han hecho sería "gilipollez"

ESpectador dijo...

Lo curioso es que los que más critican a la Iglesia y sus ceremonias se sienten huérfanos y vacíos sin ellas y tienen que sustituirlas por estas mojigangas. No es blasfemo, ni siquiera irreverente; ¡es patético!

Cristipisti dijo...

Patético, sin duda.

Pero más patético incluso es que algunos os regodeéis como si de ello se siguiera la existencia de Dios y la verdad del catecismo de la Iglesia.

ESpectador dijo...

Cristipisti: se le ha pasado por completo la intención de mi comentario, así que trataré de explicarlo con palabras sencillas y al alcance de cualquiera.

Se puede ser cristiano, budista, agnóstico o ateo, entre otras muchas cosas. Pero lo que resulta ridículo y un psicoanalista encontraría bastante revelador, es pasarse la vida tratando de imitar algo en lo que no se cree. No es razonable "hacer el indio" parodiando la danza de la lluvia de los Indios americanos (salvo que en realidad uno sea un indio desclasado y lleno de resentimiento), o ponerse una túnica azafrán y afeitarse el cráneo como burla, si uno no es ni ha sido nunca budista. O circuncidarse en plan choteo, si no ha sido nunca judío o musulmán.

Por supuesto que ni esto ni ninguna otra cosa PRUEBAN la existencia de Dios, y menos el catecismo de esta o aquella religión. Es simplemente una penosa confesión, o si la palabra le molesta, un penoso reconocimiento de los traumas no superados de algunos individuos, alcaldes incluidos.

Un ateo convencido, y todavía más un agnóstico, no pierden su tiempo con mojigangas. La vida es demasiado corta para perderla "haciendo el indio", con perdón de los indígenas americanos.

Anónimo dijo...

Mas propio hubiera sido bautizar a la peque haciendola socia del Athletic y luego echandole un chorrito de sidra por la cabeza.
Por supuesto con banquete familiar de sardinas asadas y tortilla de pimiento y mucha foto para la posteridad.

Anónimo dijo...

Demasiados insultos y odio para algo "patético". A muchos les jode demasiado una "parodia".

No es lo mismo, ni se parece. Precisamente por eso lo han hecho, porque no pasa de una excusa para una fiesta. Quería boda y bautizo todo en uno y no se lo dieron, pues hicieron una boda y con protagonismo para la niña. Trascendencia cero. Salvo para los que no encajan que sus ritos y tradiciones ya nadie se los tome en serio y en este caso ni siquiera guarden las formas.

Lo más divertido de todo es que estos son de los mejores de cara a la Iglesia, en este país cada año hay miles de bodas y bautizos católicos de gente con nula religiosidad, fiestorros de gente disfrazada que se deja un pastizal, asume un montón de compromisos como no divorciarse al año siguiente. Esos, con la complicidad de tanto catolicón, sí que se ríe en la cara de todo lo que alguna vez significo ser católico.